dimanche 28 septembre 2025

Cours de conversation en espagnol du 26 septembre

 Hoy hablamos de noticias en español.

En la primera noticia de hoy vamos a hablar del cambio climático y de algunas de sus causas.

La protagonista de esta noticia es una investigación liderada por Yann Quilcaille, de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, y que se ha publicado en la revista Nature. ¿De qué se habla en esta investigación? Lo que se ha hecho es analizar hechos extremos a nivel climático y ver cuáles son las razones de que se produzcan. Esto es algo que en la ciencia climática se llama estudios de atribución. En esta ocasión, el objeto de estudio son 213 olas de calor históricas que se registraron en todo el mundo entre los años 2000 y 2023. ¿Qué conclusión se saca? Pues que fueron más intensas y más probables debido al calentamiento global.

Un ejemplo que se explica en el estudio es la inmensa ola de calor que azotó España en el año 2022 y que trajo consigo unas altísimas temperaturas. Este estudio dice que esta ola de calor, debido al cambio climático, fue 2,5 grados más intensa y más de 10.000 veces más probable. Pero no solo es el caso de España, ya que todas las olas de calor analizadas fueron influenciadas por el cambio climático.

Hay más datos. Resulta que 55 de ellas, incluso el ejemplo que acabamos de ver de España, habrían sido casi imposibles de producirse si no llega a ser por el cambio climático. 

Pero el estudio no se limita a analizar estas olas de calor y culpar al cambio climático. Este cambio climático no nace por generación espontánea, sino que es consecuencia de la mano humana. Y esta investigación apunta directamente a los mayores culpables, les pone nombre y apellido. ¿Quiénes son? Este estudio culpa a las emisiones de gases de efecto invernadero que se han expulsado desde que empezó la quema masiva de combustibles fósiles, es decir, entre los años 1854 y 2023. Esto significa que detrás de la mitad de estos fenómenos extremos están los 180 grandes productores de combustibles y cemento.

Atento, oyente, porque esta noticia es más interesante de lo que parece. Porque todo este estudio tiene consecuencias que van más allá del propio estudio o de los datos. Esta investigación dice que “15 entidades son responsables del 25 % del aumento de la temperatura media global registrado desde la Revolución Industrial”. Y es que estudios como estos, que concluyen que estas compañías son las responsables principales del cambio climático, dan una razón de peso que se puede utilizar en los tribunales a la hora de presentar demandas contra compañías o países. Esto dice una abogada medioambiental: “abre la puerta para que los tribunales y los legisladores basen la rendición de cuentas en una evidencia científica cada vez más sólida”.

Borran el mural que Banksy pintó en la fachada del Tribunal de Justicia de Londres

Vamos con la segunda noticia de hoy. Cada vez que Banksy publica en sus redes que hay una obra suya nueva, la gente se vuelve loca y corre a buscarla y fotografiarla. Pero en esta segunda noticia de hoy hablaremos de una obra que ya no puedes ver tal y como apareció.

Hace unos días apareció en la pared del Tribunal Superior de Justicia del Reino Unido, en Londres, una nueva obra de Banksy. En esta obra se podía ver a un juez con su peluca y su toga, golpeando a una manifestante que está tirada en el suelo con su mazo. La persona que está en el suelo y que está siendo golpeada por el juez lleva en su mano una pancarta manchada de sangre. En la obra no se hace alusión a ningún hecho en concreto, pero es evidente que parece hacer referencia a la represión contra las protestas en apoyo al grupo Acción Palestina, que fue declarado ilegal por el Gobierno y que supuso la detención de más de 900 personas en una de estas concentraciones.

La cuestión es que si este mural apareció un lunes, el miércoles ya había desaparecido después de que unos operarios lo limpiaran. ¿Por qué? Desde el Tribunal Superior de Justicia dijeron que el grafiti tuvo que eliminarse porque el edificio está protegido por su importancia histórica. Por su parte, la Policía Metropolitana de Londres confirmó que tiene una investigación abierta porque recibió una denuncia por daño criminal en relación con el grafiti.

Pero la verdad es que el tiro les ha salido por la culata, porque al intentar borrarlo han conseguido dejar una imagen mucho más potente. Resulta que no lo han borrado bien y se ha quedado una silueta de lo que fue el mural, de lo que fue la obra original. Es decir, se ven las formas desvanecidas. Y como dice un historiador del arte: “El intento de borrado (…) ha creado una especie de huella que es una imagen mucho más potente aún”. Es más, los expertos dicen que, al intentar borrarlo, posiblemente hayan creado un nuevo icono y una imagen mucho más fuerte que refuerza el mensaje que posiblemente quería transmitir Banksy.

Podemos terminar esta noticia con unas palabras del escritor Manuel Jabois, que analiza esta obra de la siguiente manera: “Banksy pintó un juez golpeando a un manifestante y el Estado respondió golpeando su propio reflejo. La verdadera obra siempre es la censura convertida en performance. La nueva obra de Banksy estaba destinada a un público y ahora, ya borrada, llega a todo el planeta. Lo que se pretende borrar existe para siempre. (…) Los tiempos están para darle la razón a quienes se atreven a pintar paredes y a condenar a quienes las borran. Se borra la pared, pero queda el eco. El borrado siempre es la otra mitad del cuadro”.

Una pareja solicita el divorcio tras no ponerse de acuerdo sobre el nombre de su hijo

Llegamos a la última noticia del día. Cuando una pareja tiene un hijo, el nombre del hijo casi siempre trae algún tipo de discusión. No es fácil ponerse de acuerdo para elegirlo. De hecho, todos hemos escuchado alguna historia de esas, que pasaban más hace décadas, de: “te llamas así porque tu padre fue al registro y puso el nombre que quiso”. Por ejemplo, a mi abuela sus padres querían llamarla Cándida, pero su abuelo quería llamarla Nieves, entonces, como el abuelo fue él al registro, le puso el nombre de Nieves. Sin embargo, todo el mundo la llamaba Cándida o Canducha, aunque en su DNI ponía otro nombre, Nieves. Pero bueno, eran los años 30, ahora eso ya no pasa. Sin embargo, sigue siendo difícil elegir un nombre y ponerse de acuerdo, y de eso vamos a hablar en la última noticia de hoy.

Para conocer esta noticia nos tenemos que ir a Shanghái, en China. Allí conocemos a una pareja que se casó en el año 2023 y al año siguiente tuvo un hijo. Un motivo de felicidad, pero para ellos también de discusión. Y vaya discusión. Resulta que empezaron a discutir por el nombre de la criatura y no consiguieron ponerse de acuerdo. Y el desacuerdo y la cabezonería de no dar el brazo a torcer duró mucho más de unos días, al cabo del año a ese pobre niño no lo pudieron registrar porque todavía no habían llegado a un acuerdo para el nombre.

Y después de todo esto, la pareja ha acabado en los tribunales, porque han decidido divorciarse.

Cada uno de ellos ha intentado registrar al niño por su cuenta con el nombre que quería, pero eso iba en contra de la normativa del país. Y claro, esto que parece una tontería en realidad trae repercusiones. Pues, como dice el juez: “El niño tiene más de un año, pero ni siquiera dispone de la partida de nacimiento. No puede registrar su domicilio, e incluso vacunarlo es difícil”. Y es que, al no estar registrado, oficialmente no existe y no se le puede conceder el reconocimiento legal.

Dicen desde los tribunales que esto no se puede dilatar más en el tiempo y que puede llegar a suponer una vulneración de los derechos personales del menor. Los padres tendrán que responder ante eso. Es más, el juez les hizo una advertencia y les recordó algo que no deberían olvidar jamás: que los niños no pueden ser moneda de cambio en una pelea de los padres. Por culpa de esta pelea han dejado a un niño de tan solo un año en un limbo legal donde el pequeño no tiene derecho ni a vacunarse.

Creo que estos padres lo han llevado al extremo, no pueden ser tan cabezotas como para no elegir un nombre, será por nombres, no puede ser tan difícil. A mi me parece que es más una lucha de egos o algo parecido. ¿Tú qué opinas, oyente?

samedi 20 septembre 2025

Cours de conversation du 19 septembre

 Llanito: el singular espanglish que se habla en Gibraltar



¿Sabes que en Europa hay un sitio único donde se  habla espanglish, la mezcla de español e inglés?  Pero no un espanglish cualquiera. Escúchalo:  Puede que entendieras algunas  palabras, pero… ¿Pesci? ¿Qué significa?   ¿Y ese acento tan particular?

Bueno, esto es llanito, el modo de hablar que tienen algunos habitantes de Gibraltar, un enclave  al sur de España, pero que no pertenece a España…  

Acompáñame en este video donde te contamos más sobre este particular modo de hablar y por qué en esa región se habla así. Pero antes escuchemos un poco más de llanito.  “Shuni” es algo gracioso, una persona guapa  o simpática. Algo simpático o bonito. “Cute”,   como diría el término en inglés. “Cute”. “Capotí” es “cup of tea”. Tomarte un té.   Que aquí todo el mundo a la hora del  termo, que es a las cinco de la tarde, especialmente en la playa tenemos la hora del  termo. En la playa se va, se saca el termo y se toma tu “cup of tea” porque tiene que ser en un “porcelain mug” porque sino no eres llanita.  Me “shala”. Que te gusta. Me “shalo con eso”.  Qué guay, ¿no? Me encanta. Es como más “passionate” que “me gusta”.

En la unión del mar Mediterráneo y  el océano Atlántico está Gibraltar.  Reino Unido lo considera "territorio  británico de Ultramar", como ocurre con las islas Malvinas/Falklands, reclamadas por  Argentina. No es parte integral de Reino Unido, pero está bajo soberanía británica. Tiene una población de 38.500 habitantes, tienen ciudadanía británica, aunque gozan de cierto nivel de autogobierno.  Y también algunos hablan llanito.

Pero, ¿cómo este enclave de apenas   6 kilómetros cuadrados en mitad de Andalucía y en un punto tan estratégico acaba siendo británico?  La respuesta es la Guerra de Sucesión, un  conflicto que empezó en 1701 y enfrentó a España y Francia contra Inglaterra, Holanda y Portugal. En medio de esta guerra, en 1704, una flota   anglo-holandesa toma el peñón de Gibraltar  y clava en tierra la bandera británica.  En 1713 el Tratado de Utrecht pone fin a la  guerra. En él, España pierde poder político y militar y cede a Gran Bretaña el territorio  de Gibraltar literalmente “para siempre”. Hoy en día, España lo considera una colonia  en Europa y tiene décadas reclamando ante la ONU su soberanía. O ha buscado, al  menos, compartirla con Reino Unido. Pero en 1967 y 2002, los gibraltareños  rechazaron esta opción en las urnas.

Pero volviendo a atrás, justo cuando los  británicos tomaron el control de la isla,   en 1713 empezó el éxodo de  gibraltareños españoles. La lengua de comunicación seguía siendo el  español. Pero empieza una mezcla de lenguas con la llegada del personal del imperio  británico y poblaciones de otros lados, traída por Reino Unido para trabajar. Los británicos van trayendo gente pues de Malta, de Génova… Van llegando hindúes. Luego  en los años 70 del siglo XX van a llegar   los marroquíes. Es decir, todo esto va a  conformar una característica muy propia en Gibraltar. Es decir, es un espanglish pero  con características distintas a las de América.  En la II Guerra Mundial, Reino Unido saca  de Gibraltar a la población para protegerla de posibles ataques italianos y los lleva a otros países bajo su control. Entonces se dan cuenta de que el idioma es un problema… Los ingleses al recibir en los campos de concentración a estos refugiados gibraltareños  se dieron cuenta prácticamente que no se podían comunicar con ellos porque no hablaban inglés. Es  a partir de ahí cuando el gobernador de Gibraltar y ante el regreso de los evacuados ya  después de la Segunda Guerra Mundial, tiene que cambiar el sistema educativo.

Ahí comienza la britanización del lenguaje.  En la escuela se hablaba inglés, pero en casa y en  los medios de comunicación se escuchaba español. Con la aparición de la televisión por satélite,  esto cambia y, tras un predominio del español y un inglés residual, ahora es al revés. La gente primero era monolingüe en español, luego bilingüe y, ahora, principalmente monolingüe, pero en inglés.  Y esto esta haciendo que cada  vez menos gente hable llanito.

Y ¿cómo es el llanito? Sería un espanglish con acento andaluz.  Hay adaptaciones fonéticas en  español de palabras británicas, como decir mebli en vez de "marbles”, canicas.  O la adaptación de palabras y frases británicas. “Te llamo p’atrás” aquí… “P’atrás”. No es “para  atrás”, es “p’atrás”. Y “p’atrás” quiere decir que te voy a llamar de vuelta. “I’m go call you back”. Te voy a llamar de vuelta.

Pero no es tan sencillo como cambiar de  inglés a español de modo indiscriminado. El llanito tiene una fuerte base andaluza con préstamos y cambios de código del inglés. Sin embargo, no es ni andaluz, ni inglés, ni  simplemente una alternancia entre ambos. Y aunque mezclen español e inglés, la experta  nos dice que tienen una clara conciencia de qué palabras sí dicen y cuáles no en cada idioma. Por ejemplo, en llanito dicen “claro”, pero no "por supuesto". Y en vez del español “rojo” usan el vocablo andaluz, “colorao”. Usan la   palabra "carne", pero no "cordero", "ternera"  o "cerdo", para esas palabras usan el inglés.

Pero, ¿no es un poco como el espanglish americano? Pues no.  El espanglish en los Estados Unidos no es lo mismo que el llanito en Gibraltar. Eso se debe, principalmente, a tres razones. En  primer lugar, la variedad del inglés no es la misma. Inglés americano frente a inglés británico.  En segundo lugar, la variedad del español no es la misma. Español latinoamericano frente a español  andaluz. Y, finalmente, las condiciones de uso y las presiones sociales relacionadas  con el prestigio tampoco son las mismas.

¿Te acuerdas de la frase que  te decíamos al principio?  Pues ahora te explicamos esas  palabras en llanito… Y algunas más.  Y ya te hemos dicho que llamar para atrás es  “call back”, devolver la llamada, llamarlo.  Así que la frase completa sería: Ya sabes, cuando te digan que espanglish   solo hay en el continente americano, diles que qué  poco “pesci”, porque existe también el llanito en Gibraltar y que es una cosa muy “shuni”. ¡Nos vemos!


“Corregid el mapa”, una campaña para devolverle a África el tamaño que le corresponde

“Corregid el mapa”, una campaña para devolverle a África el tamaño que le corresponde


¿Alguna vez te has planteado que el mapa del mundo que tenemos todos en la cabeza es tan solo una interpretación de la realidad? Solo hazte esta pregunta: si la Tierra es redonda, ¿por qué sitúan a Europa en el centro? Pues de algo relacionado con los mapas y sus interpretaciones es de lo que vamos a hablar en la primera noticia de hoy.

Para que sepamos todos de lo que estamos hablando y para tenerlo claro de manera visual, si es posible, oyente, abre un mapa del mundo. Haz un recorrido por todos los países. Ahora te pregunto, ¿cómo ves tú la semejanza entre el tamaño de África y el de Groenlandia? África es más grande en el mapa, pero no parece muchísimo más grande, ¿verdad? Pues bien, del tamaño de África es de lo que va esta noticia.

El continente africano, que es el segundo más grande después de Asia y que tiene 1.500 millones de habitantes, en los mapas que solemos ver solo parece un pelín más grande que Groenlandia, que tiene tan solo 2,5 millones de kilómetros cuadrados y cerca de 57.000 habitantes. África es catorce veces más grande que Groenlandia. Es más, en África cabrían casi todos los países europeos, además de Estados Unidos, Japón, México y China.

La noticia viene porque se ha creado una iniciativa llamada Corregid el mapa, lanzada por dos organizaciones: Africa No Filter y Speak Up Africa. Así lo explica una de las personas responsables de esta iniciativa: «Es inaceptable que generaciones sigan creciendo con mapas que minimizan la escala de África y, por consiguiente, su importancia. Corregir el mapa implica restaurar la verdad y la dignidad en la percepción de África y en la percepción que los africanos tienen de sí mismos». 

Pero esto va más allá, y esta campaña se engloba dentro de una lucha para que África tenga más representación a nivel global. Tal y como dicen: «La manera en que África se representa visualmente está relacionada con el trato institucional que recibe. Tal como exigimos una representación más justa en la ONU, en las finanzas globales o en las negociaciones climáticas, también debemos exigir equidad en la representación del conocimiento y la geografía. (…) Esta distorsión (…) puede influir en la percepción global, la diplomacia e incluso las decisiones de inversión».

Entonces, ¿por qué se representa así el continente africano en los mapas? Porque la mayoría de los mapas actuales siguen la que se conoce como la proyección de Mercator, creada por el cartógrafo flamenco Gerardus Mercator en el año 1569. En aquella época estaba pensada para facilitar la navegación en el eje este-oeste y, por eso, los territorios se distorsionaron. Es decir, que llevamos dando por cierta durante más de 400 años una visión completamente distorsionada de la realidad. Por eso, desde esta iniciativa buscan que se establezca una alternativa. ¿Cuál sería esta alternativa? Pues proponen utilizar una proyección cartográfica creada en el año 2018 por Tom Patterson, Bernhard Jenny y Bojan Šavrič llamada Equal Earth Map, que traducido sería “Mapa de la Tierra igualitaria”.

Y es que parece poca cosa, pero que un niño aprenda con un mapa que representa el tamaño de su país de una forma o de otra, es algo que también influye en su conciencia de dónde está y cuál es su papel en el mundo. Como dice un profesor: «Los mapas moldean la imaginación. Cuando los niños abren sus libros de texto y ven que África se representa como más pequeña que Europa, internalizan un mensaje de marginalidad».

dimanche 14 septembre 2025

Cours de conversation en espagnol 12 septembre

Hola, oyente, ¿qué tal? Recuerdo que un compañero del colegio tenía una pegatina que decía: «Cuanto más estudio, más sé; cuanto más sé, más olvido; cuanto más olvido, menos sé… entonces, ¿para qué estudiar?». Del aprendizaje es de lo que hablaremos a lo largo de este mes y hoy empezaremos por saber cómo funciona.


Hoy hablamos de cómo funciona el aprendizaje.

Cuando aprendemos algo ocurre una especie de magia. Porque nos ponemos a aprender algo, le dedicamos tiempo, y al principio nos cuesta ver los avances reales, y es normal, porque en esa etapa todavía estamos en pañales. Pensamos que realmente no estamos aprendiendo nada y, de repente, un día se produce la magia y te das cuenta de que has mejorado, has aprendido algo, o por lo menos, sabes más de lo que tú te pensabas. En realidad, no es magia, aunque lo parezca, eso responde a la manera en que funciona el aprendizaje y de eso precisamente es de lo que vamos a hablar en el episodio de hoy.

El aprendizaje es el proceso mediante el cual las personas adquirimos o modificamos conocimientos, conductas, habilidades o incluso valores. Hacemos esto de diferentes formas: a través de la experiencia, el estudio, la instrucción, el razonamiento o la observación. El aprendizaje es básico para nuestro desarrollo, no solo de nuestra mente, sino también de nuestra conducta. El aprendizaje es algo fascinante y, por lo tanto, es algo que se ha estudiado mucho desde la psicología. Nosotros ahora veremos cómo funciona el cerebro cuando aprendemos algo, cuáles son las fases del aprendizaje y los distintos tipos de aprendizaje.

Pero primero déjame que te cuente que en psicología existen varias teorías de cómo aprendemos. Las tres teorías más importantes son el conductismo, el cognitivismo y el constructivismo. ¿En qué consiste cada una de ellas?

El conductismo nos dice que todo conocimiento se adquiere a través de un condicionamiento, es decir, cuando asociamos un estímulo con una respuesta. El más clásico de estos es el perro de Pavlov, donde un perro aprende a asociar el sonido de una campana con que le van a dar comida.

El cognitivismo, por su parte, dice que en el aprendizaje intervienen los procesos mentales que hay entre el estímulo y la respuesta, como el pensamiento, la percepción y la memoria. El aprendizaje se concibe como un proceso activo por parte de la persona, donde se adquiere, se procesa y se almacena información. Esta teoría entiende que nuestro cerebro funciona de la misma manera que lo hace un ordenador. Un ejemplo es el uso de esquemas mentales, que hacen que organicemos la información visualmente y luego establezcamos conexiones que facilitan el aprendizaje.

Por su parte, el constructivismo dice que el conocimiento lo forma cada uno a través de sus propias experiencias y de su propia interpretación. Se aprende de manera activa. Es decir, para que tú aprendas algo no se te da solo la información, sino que se te dan las herramientas para que tú construyas tu propio conocimiento. Es como cuando se plantea un debate o un problema y las personas tienen que debatir sobre ese tema. Mediante ese debate se adquiere el conocimiento. La idea es proponer situaciones, actividades o problemas que permitan al estudiante construir o elaborar su propio aprendizaje.

La pregunta a la que nos vamos a enfrentar ahora es: ¿cómo aprendemos? O, dicho de otra manera, ¿qué le pasa a nuestro cerebro cuando aprendemos? Bueno, hemos visto que aprendemos a través de estímulos que hay en el entorno, y nuestro cuerpo procesa esos estímulos que nos van a llevar al aprendizaje a través del sistema nervioso y, más concretamente, a través de las neuronas, que son las encargadas de recibir esos estímulos y darles una respuesta.

Para que te hagas una idea, se cree que nuestro cerebro tiene 86.000 millones de neuronas, pero como nuestro cuerpo es muy práctico, elimina aquellas que no necesita. De hecho, se estima que perdemos unas 10.000 neuronas cada día. Pero esa pérdida es necesaria para algo de lo que hablaremos en un momento, la plasticidad cerebral. Las neuronas transportan información, y la información viaja por diferentes lugares mediante la conexión entre neuronas, llamada sinapsis.

¿Esto cómo funciona? Ahora mismo tú estás escuchando este episodio y, por lo tanto, tienes un estímulo auditivo que es enviado a la parte de tu cerebro encargada de procesar esto que estás escuchando. Gracias a estas sinapsis, a estas conexiones, esa información viaja al lugar del cerebro que se va a encargar de memorizar todo esto. El aprendizaje se produce cuando se forman más sinapsis para responder mejor a esos estímulos. Es decir, cuando aprendemos esas conexiones se hacen más fuertes.

Y algo mágico que pasa en nuestro cerebro es que tiene la capacidad de crear constantemente nuevas conexiones neuronales, es decir, está en continua remodelación, es como una ciudad que está en constante evolución y cambio. La ciudad nunca deja de crecer: unas calles se eliminan, otras se amplían y se construyen nuevos caminos y edificios. A esto se le llama plasticidad neuronal. Esto es de vital importancia, porque esta plasticidad es lo que nos permite adquirir nuevos conocimientos, perfeccionar habilidades y adaptarnos a nuevas situaciones. ¿No te resulta alucinante la cantidad de cosas que están pasando en tu cerebro ahora mismo para que tú aprendas esto que te estoy contando?

Ahora ya sabemos qué está pasando en nuestro cerebro cuando aprendemos algo, pero, ¿cuáles son las fases por las que pasamos en el aprendizaje? Cuando aprendemos algo pasamos por cuatro fases, que serían: incompetencia inconsciente, incompetencia consciente, competencia consciente y competencia inconsciente. Veamos qué pasa en cada una de ellas.

La primera de todas es la incompetencia inconsciente, que podríamos definir con la frase: “No sé que no sé”. Es decir, no sabes hacer algo, pero ni siquiera eres consciente de que no lo sabes. Esta etapa puede parecer insignificante, pero no lo es, porque mucha gente se queda en este punto cuando no es capaz de reconocer que es ignorante o incompetente en un ámbito, y si no superas este punto, nunca vas a tener la necesidad de aprender y mejorar.

Por ejemplo, una persona puede conducir de forma imprudente y ser mal conductor, pero si cree que lo hace muy bien no va a tener la necesidad de mejorar o aprender. Mientras siga pensando que “conduce bien”, nunca querrá aprender ni corregir sus errores.

Después pasamos a la fase de incompetencia consciente, que podríamos definir con la frase: “Sé que no sé”. Esto significa que no sabemos algo, pero ahora sí que somos conscientes de que no sabemos esa cosa. Somos conscientes de nuestra falta de habilidad o de nuestra ignorancia, entonces, ya sabemos que necesitamos aprender esa habilidad o eso de lo que no tenemos conocimiento. Por ejemplo, sabemos que necesitamos un idioma en concreto para conseguir un trabajo y somos conscientes de que no hablamos nada de ese idioma. Otro ejemplo, sabemos que necesitamos aprender a conducir, pero no sabemos conducir.

La siguiente fase es la competencia consciente, que definiríamos con: “Sé que sé”. Esto ocurre cuando ya hemos aprendido algo, pero todavía lo tenemos que hacer de manera consciente. Te lo explico con un ejemplo que vas a entender seguro. A todos nos ha pasado, cuando hemos empezado a conducir, incluso después de sacarnos el carnet, que teníamos que pensar cada paso que dar al conducir. Éramos conscientes de que teníamos que pisar los pedales, meter las marchas y pensar todos y cada uno de los movimientos al conducir. O al aprender un idioma, sabes las palabras y la teoría, pero al hablarlo tienes que pensar y esforzarte mucho. Digamos que este conocimiento aún no es profundo o aún no eres experto.

Finalmente, llegaríamos a la etapa de competencia inconsciente, que se definiría como: “No sé que sé”. Es ya el nivel supremo del aprendizaje, es cuando tienes una habilidad tan grande en algo que ya has interiorizado ese conocimiento, y lo haces de manera automática e inconsciente. Después de muchos años conduciendo, ya lo haces de forma automática, lo haces sin pensar. O cuando ya has aprendido un idioma a un nivel tan alto que puedes hablarlo sin pensar mucho y sin que sea un gran esfuerzo, puedes mantener una conversación de manera fluida sin pensar en qué palabra utilizar en cada momento y de forma muy natural y sin ningún estrés.

En este recorrido que estamos haciendo por cómo funciona el aprendizaje, veamos ahora qué tipos de aprendizaje existen. Los tres grandes tipos de aprendizaje serían el visual, el auditivo y el kinestésico. ¿En qué consiste cada uno de ellos? El visual sería ese tipo de aprendizaje donde la persona aprende mejor a través de estímulos visuales, como diagramas, imágenes, tablas, gráficos, vídeos o cualquier otro recurso que tenga que ver con lo visual.

El aprendizaje auditivo es aquel en el que la persona aprende de manera más eficiente mediante estímulos auditivos. Esto puede ser audiolibros, pódcast, conferencias… Pero también es cuando algunas personas graban sus propios apuntes para luego escucharlos, porque retienen mejor la información si la escuchan. 

Por último, tenemos el aprendizaje kinestésico, que es aquel en el que la persona adquiere ese aprendizaje mediante la práctica, haciendo eso que quiere aprender. Es decir, aprendes a pintar, pintando; aprendes química en el laboratorio, aprendes a jugar al fútbol, jugando al fútbol; o aprendes español hablando español, usando el idioma.

Antes de terminar, déjame que te diga que muchas veces, cuando aprendemos, nos preocupamos porque olvidamos. El olvido tiene muy mala fama porque olvidarnos de cosas nos preocupa. Sin embargo, el olvido es algo natural, nuestro cerebro necesita olvidar cosas para la propia supervivencia, ya que olvidar algunas cosas sirve para tener espacio para nuevas informaciones y aprendizajes. Entonces, el famoso refrán español de “el saber no ocupa lugar” no es del todo exacto. Está muy bien porque anima a aprender nuevas cosas y eso es muy positivo, pero evidentemente el cerebro no tiene un espacio ilimitado y tiende a olvidar lo menos útil y a recordar lo más relevante.

Bueno, oyente, esto es todo por hoy, durante este mes seguiremos hablando de más temas relacionados con el aprendizaje. Hoy ha sido un episodio más teórico y general, en los próximos episodios veremos cosas más prácticas.

dimanche 29 juin 2025

Cours de conversation en espagnol du 27 juin

 ¡ La temporada se termino felices vacaciones !







Cours de conversation en espagnol du 20 juin

 2070. Expresiones con «perder»


Hoy hablamos de expresiones con “perder”.

Para poner en práctica estas expresiones vamos a seguir la historia de Ramón. Ramón reúne a sus dos hijos en el salón de casa para contarles una historia que le sucedió unos años antes, cuando tenía planeado ir de viaje a Japón. Vamos a ver en qué consiste. 

«Paula, Eduardo, voy a contaros algo que me pasó hace quince años, cuando vosotros todavía no habíais nacido. Resulta que junto con mis mejores amigos, Natalia y Toni, nos disponíamos a ir de vacaciones a Japón. Llevábamos muchos años hablando de ese viaje, por lo que teníamos unas ganas enormes de visitar el país nipón. Todo iba bien hasta que llegamos a la puerta de embarque. Allí, un trabajador de la aerolínea me dijo que mi maleta de mano era demasiado grande y debía pagar un dinero extra. Aunque sabía que yo llevaba las de perder, dije que no, que cumplía con los requisitos de tamaño, así que me negué a aceptar sus indicaciones. Poco a poco, la amigable conversación se fue convirtiendo en una gran discusión, perdí los papeles y empecé a sacar ropa de la maleta con el objetivo de ponérmela y así evitar el pago. Parecía una cebolla, tenía varias capas de ropa y pensaba que me iba a morir de calor. Natalia y Toni no paraban de decirme que debía pagar y olvidarme de mis tonterías, pero me negué a hacerlo. Mmm…, he perdido el hilo, ¿qué os estaba contando, hijos? Ah, sí, que parecía una cebolla con tantas capas de ropa. Bien, pues volví a la puerta de embarque y el trabajador me repitió lo mismo. Me dijo que no era una cuestión de la cantidad de ropa que llevaba, sino que la maleta superaba el tamaño permitido por la aerolínea. De nuevo, me puse un poco nervioso y los trabajadores amenazaron con no dejarme subir al avión. Finalmente, acepté pagar; no quería perder la oportunidad de viajar a Japón, claro; el buen sushi y el parque Ghibli me esperaban. El problema llegó cuando me di cuenta de que no tenía la cartera. Debido a la confusión, perdí de vista la mochila y alguien aprovechó para robarme la cartera. Por desgracia, ahí tenía el DNI y la tarjeta de embarque, por lo que los trabajadores no me dejaron subir al avión. Como podéis imaginaros, mis amigos se fueron a Japón sin mí. Y no los culpo, porque yo habría hecho lo mismo. Fue un momento horrible. A pesar de la cancelación de mi viaje, disfruté de un buen sushi y una buena película de los estudios Ghibli. En mi casa, claro. Eché a perder mis vacaciones, pero aprendí una buena lección: a cada cerdo le llega su San Martín. Tuve un comportamiento inadecuado, así que el karma me llegó instantáneamente».

Podemos ver que Ramón aprendió la lección. Se quedó sin viaje, pero con una buena historia que contarles a sus hijos. De esta forma, vamos a hablar de las cinco expresiones con el verbo perder usadas en nuestra historia de hoy. ¡Vamos a por ellas! 

Llevar las de perder 

Empezamos con llevar las de perder. Esto les dijo Ramón a sus hijos: “un trabajador de la aerolínea me dijo que mi maleta de mano era demasiado grande y debía pagar un dinero extra. Aunque sabía que yo llevaba las de perder, dije que no, que cumplía con los requisitos de tamaño, así que me negué a aceptar sus indicaciones”. 

Ramón llevaba las de perder. ¿Qué queremos decir con esto? Pues queremos decir que Ramón estaba en una mala posición, estaba en desventaja, en la peor posición posible. 

Está claro que si un trabajador de la aerolínea te dice que tu equipaje no se ajusta a su política de equipaje, tienes que pagar, no tienes tiempo para quejarte o llamar a un abogado. Es lo que hay. 

Se me ocurre otra situación en la que usar llevar las de perder. Imagínate que tu equipo va perdiendo por cuatro goles a cero y tan solo quedan diez minutos para acabar el partido. Oye, los milagros existen, pero es casi imposible remontar cuatro goles en menos de diez minutos. Ahí, tu equipo llevará las de perder. 

Perder los papeles

Continuamos con la expresión perder los papeles, que la hemos usado justo aquí: “poco a poco, la amigable conversación se fue convirtiendo en una gran discusión, perdí los papeles y empecé a sacar ropa de la maleta con el objetivo de ponérmela y así evitar el pago”.

Ramón perdió los papeles, lo que significa que Ramón perdió el control. Se dice que una persona pierde los papeles cuando pierde el control, normalmente por estar muy enfadado o nervioso. 

Por ejemplo, estás en la cola del supermercado. Llevas diez minutos esperando y, de repente, llega alguien con un carrito lleno de cosas que quiere saltarse la cola. Es posible que pierdas los papeles con él, le grites y le digas que es un sinvergüenza. Por el contrario, si ves que tiene unos músculos enormes o tiene pinta de ser una persona peligrosa, es posible que le digas: “adelante, pasa, pasa, no tengo prisa”. 

Perder el hilo

Bromas aparte, pasamos ya a la tercera expresión del día: perder el hilo. La hemos escuchado después de que Ramón se pusiera algunas prendas de la maleta: “parecía una cebolla, tenía varias capas de ropa y pensaba que me iba a morir de calor. Natalia y Toni no paraban de decirme que debía pagar y olvidarme de mis tonterías, pero me negué a hacerlo. Mmm…, he perdido el hilo, ¿qué os estaba contando, hijos?. Ah, sí, que parecía una cebolla con tantas capas de ropa”. 

Se dice que una persona pierde el hilo cuando se distrae y no entiende lo que le están explicando. También se usa cuando alguien olvida lo que estaba diciendo, como es el caso de Ramón. 

Es fácil pensar en la costura para buscar el origen de esta expresión. Si estás cosiendo y el hilo se sale de la aguja, entonces no puedes continuar con el trabajo que estás haciendo. Como siempre que hablamos del origen de las expresiones, hay muchas teorías, pero esta parece la explicación más sencilla. Si pierdes el hilo, no puedes seguir cosiendo, entonces, si pierdes el hilo de la conversación, no puedes seguir hablando. 

Perder de vista

Yo no quiero perder el hilo, porque aún quedan dos expresiones más por explicar. Una de ellas es perder de vista. La hemos escuchado aquí: “El problema llegó cuando me di cuenta de que no tenía la cartera. Debido a la confusión, perdí de vista la mochila y alguien aprovechó para robarme la cartera”. 

Esta expresión es sencilla, es muy literal. Si pierdes de vista algo, no vas a poder verlo, por lo que no vas a saber dónde se encuentra. De esta manera, pierdes de vista algo cuando dejas de vigilarlo. Puedes usarla para decir que no sabes dónde está algo o alguien o para decir que dejaste de vigilar algo.

Veamos un ejemplo. Dejas unas salchichas en la mesa, unas salchichas deliciosas que acabas de prepararte. Antes de comértelas, vas al cuarto de baño y las pierdes de vista durante unos segundos. Cuando vuelves, ya no están. ¿Qué ha pasado? Pues se las ha comido tu perro. En este caso dejaste de vigilarlas y tu perro aprovechó para comérselas. Y si tu perro no aparece para que no le eches la bronca, podemos decir que has perdido de vista a tu perro, no sabes dónde está.

Echar a perder 

Y así llegamos a la quinta y última expresión del día: echar a perder. Esto es lo que Ramón les dijo a sus hijos: “Eché a perder mis vacaciones, pero aprendí una buena lección: a cada cerdo le llega su San Martín. Tuve un comportamiento inadecuado, así que el karma me llegó instantáneamente”. 

Ramón echó a perder sus vacaciones, lo que significa que Ramón estropeó sus vacaciones. Se dice que una persona echa a perder algo cuando lo estropea o arruina. 

Se usa más en situaciones o planes. Por ejemplo, Miguel iba a ir a la montaña a caminar, pero la lluvia echó a perder ese plan y se quedó en casa viendo una película. Otro ejemplo: María iba a cerrar un importante acuerdo con un socio, pero un comentario desafortunado en el último momento echó a perder ese acuerdo. 

Y con este último ejemplo vamos a ir despidiéndonos. Eso sí, una cosa más. Te recomiendo que te hagas suscriptor premium de este podcast, así te podrás beneficiar de múltiples ventajas como la transcripción de los episodios o la posibilidad de practicar con actividades, entre otras cosas. Así que, ya lo sabes, búscanos en nuestra página web: hoyhablamos.com. Muchas gracias por escucharnos. Nos vemos en el episodio de mañana con más noticias en español. Pasa un buen día, ¡hasta mañana!

vendredi 13 juin 2025

Cours de conversation en espagnol du 13 Juin

Elena Gijón: "Sánchez solo saldrá de la Moncloa si los socios que le sostienen le dejan caer"





Camera Café - A lo mejor



2061. Expresiones con «gracia»


Muy buenas, querido oyente, ¿qué tal estás? Espero que estés bien. Hoy me siento más gracioso de lo habitual, por eso, déjame que te cuente este breve chiste de un paciente con su doctor. El paciente le dice: “doctor, tengo el pecho cubierto de pelo, ¿qué padezco? Y el doctor le responde: “Parece un osito”. Vale, sé que es un chiste un poco malo, pero tiene un poco de gracia, ¿no? 

Pues precisamente de esa palabra queremos hablar hoy. Hoy tenemos expresiones con la palabra gracia. Por cierto, por si estás perdido, la gracia del chiste es la confusión entre los verbos padecer y parecer. Padecer tiene como sinónimo el verbo sufrir. El chiste consiste en pronunciar parecer de esa forma un poco rara, como si tuviéramos un acento muy peculiar. “Parece un osito”

Como decía, hoy tenemos cinco expresiones con la palabra gracia y son las siguientes: caerle en gracia a alguien, ser agraciado, tener / hacer gracia, reírle la gracia a alguien y, por último, pasarse de gracioso. 

Hoy hablamos de expresiones con “gracia”.

Para poner en práctica estas expresiones vamos a seguir la historia de Hugo. Hugo es un joven de Tarragona que perdió su trabajo y, por suerte, muy pronto pudo volver a encontrar otro en una empresa de productos de limpieza. Vamos a ver de qué trata esta historia. 

«Hugo, un joven catalán de veintiocho años, llegó puntual a la oficina en su primer día de trabajo. De hecho, llegó a la oficina treinta minutos antes de la hora prevista, ya que quería caerle en gracia a su nueva jefa. Acababa de ser contratado en una empresa que vendía productos de limpieza, por lo que quería causar una gran impresión a sus superiores y a sus nuevos compañeros de trabajo. Y así fue. Durante la primera semana todo salió de maravilla. Hugo era un hombre agraciado, su presencia se hacía notar, no solo por su belleza y músculos, sino también por su sentido del humor. Su ídolo era Michael Scott, de la serie “The Office”, por lo que cada vez que tenía la oportunidad intentaba gastar bromas, contar chistes o hacer algunos comentarios para alegrarles el día a sus compañeros. Por ejemplo, un día llegó disfrazado a la oficina de Spiderman. Otro día puso un cartel en la fotocopiadora que decía que funcionaba por voz y había que pedir las cosas muy amablemente. En general, esas bromas tenían gracia, a los compañeros les hacían gracia esas cosas. Sin embargo, poco a poco algunos empezaron a cansarse de la actitud de Hugo. En una ocasión, este decidió cambiarle el idioma al ordenador de algunos compañeros, con todo el caos y la pérdida de tiempo que dicho cambio supuso para ellos, puesto que el idioma elegido fue el chino. Sí, sí, Hugo no eligió el italiano o el portugués, dos idiomas similares, sino que eligió el chino. Hugo no tenía límites. Pensaba que lo que era divertido para él, también era divertido para el resto y, desafortunadamente, no era así. Una tarde de viernes, dos horas antes de acabar el trabajo, tomó la decisión de llamar a una pizzería y pedir veinte pizzas para que las llevaran a la oficina. Evidentemente, tenía la idea de que la empresa se hiciera cargo de la cuenta. Todos los compañeros se pusieron muy contentos al ver las pizzas. Todos menos la jefa. En esta ocasión, la jefa no le rio la gracia. No le gustó que Hugo hubiera pedido todas esas pizzas sin pedirle permiso y, como era de esperar, esa acción tuvo consecuencias para nuestro protagonista. Fue la gota que colmó el vaso. Este y los últimos comportamientos le costaron el despido a Hugo. La jefa le dijo que últimamente se había pasado de gracioso, por lo que no le quedaba otra opción que despedirlo y desearle suerte para el futuro».  

Bien, pues con este triste final para nuestro protagonista vamos a analizar las cinco expresiones usadas en esta historia, todas ellas con la palabra gracia. ¡Vamos a por ellas! 

Caerle en gracia a alguien

Empezamos con caerle en gracia a alguien. Esta frase la hemos oído con la buena acción que Hugo quería hacer en su primer día: “llegó a la oficina treinta minutos antes de la hora prevista, ya que quería caerle en gracia a su nueva jefa”.

Como puedes imaginarte, Hugo quería causar una buena impresión en su primer día. Y ahí encontramos el significado de esta expresión. Se dice que una persona le cae en gracia a otra cuando le cae bien, cuando le gusta o agrada. 

De esta manera, en caso de que te guste mucho Penélope Cruz, podrás decir que te cae en gracia Penélope Cruz. Otro ejemplo. Imagínate que tu nueva pareja quiere presentarte a sus padres. En caso de que tus suegros te caigan bien, podrás decir que tus suegros te han caído en gracia. Esto no es algo que le ocurra a todo el mundo, pero a veces pasa. En mi caso mis suegros me caen en gracia, me caen bien. 

Ser agraciado 

Pasamos ahora a la segunda frase con gracia, mejor dicho, con su adjetivo agraciado, lo que era Hugo. Vamos a oír el momento en que se usa agraciado: “Durante la primera semana todo salió de maravilla. Hugo era un hombre agraciado, su presencia se hacía notar, no solo por su belleza y músculos, sino también por su sentido del humor.”. 

Como puedes imaginarte, decimos que alguien es agraciado si es atractivo, guapo. Eso sí, esta palabra también la podemos relacionar con la suerte, puesto que también significa ser afortunado. 

Así pues, lo maravilloso sería ser agraciado de las dos maneras, ¿no crees? Sería genial tener mucha suerte y ser muy guapo. Bueno, yo tengo las dos cosas, así que sé qué se siente… Al menos, es lo que dice mi madre. 

Bromas aparte, si juegas a la lotería y ganas un gran premio, te podrán llamar de esta manera: agraciado. Y si ganaste el premio de la genética y eres muy guapo, pues también eres agraciado o agraciada.

Tener / hacer gracia

Pasemos ahora a la tercera expresión del día: tener gracia. La hemos oído justo aquí: “Un día llegó disfrazado a la oficina de Spiderman. Otro día puso un cartel en la fotocopiadora que decía que funcionaba por voz y había que pedir las cosas muy amablemente. En general, esas bromas tenían gracia, a los compañeros les hacían gracia esas cosas. Sin embargo, poco a poco algunos empezaron a cansarse de la actitud de Hugo”. 

Te habrás dado cuenta de que no solo hemos usado tener gracia, sino también hacer gracia, y es que tienen el mismo significado. Algo que tiene gracia o algo que te hace gracia es divertido, gracioso, chistoso. 

Si te pones a ver una película de comedia y te ríes como un niño pequeño, puedes decir que esa película tiene gracia, es decir, que esa película te hace gracia. 

Algo interesante que podemos comentar es que estas frases también son usadas con un sentido irónico, para hablar de algo chocante, molesto o irritante. Por ejemplo, imagínate que has dedicado mucho tiempo y esfuerzo a un proyecto en tu trabajo y un compañero se lleva todo el mérito, un compañero dice que lo hizo casi todo él solo. Podrás decir algo así: “tiene gracia que yo he hecho casi todo el trabajo y ahora Carlos dice que el proyecto lo hizo él, tiene gracia la cosa”.

Reírle la gracia a alguien 

Vamos a por la cuarta expresión de la historia: reírle la gracia a alguien. Hugo pidió pizzas sin avisar a la empresa, algo que les hizo gracia a sus compañeros, pero no tanto a la jefa. Vamos a escuchar ese fragmento: “Todos los compañeros se pusieron muy contentos al ver las pizzas. Todos menos la jefa. En esta ocasión, la jefa no le rio la gracia. No le gustó que Hugo hubiera pedido todas esas pizzas sin pedirle permiso”. 

¿A qué nos referimos con la frase reírle la gracia a alguien? Esa frase se usa para hablar de una persona que celebra o acepta algo malo que ha hecho otra persona, alguien que aplaude o se ríe cuando otra persona hace algo malo. Hugo hizo algo malo y sus compañeros le rieron la gracia. Pero su jefa no, no le rió la gracia, a ella le pareció mal.

Esta frase puede usarse mucho entre adolescentes. Por ejemplo, en el instituto siempre había en clase algún chico que intentaba ser muy chistoso o burlón. Por supuesto, era ahí cuando aparecía la figura del profesor diciendo: “chicos, no le riáis la gracia a Pepito, porque si seguís haciéndolo, nunca va a dejar de molestar”. 

Pasarse de gracioso

Algunas veces Pepito se pasaba de gracioso, ¿no crees? Pepito, María, Manolo o quien fuera. Qué paciencia tenían algunos de nuestros profesores. 

Bien, pues precisamente hablamos ahora de la frase pasarse de gracioso. La hemos oído justo aquí: “Este y los últimos comportamientos le costaron el despido a Hugo. La jefa le dijo que últimamente se había pasado de gracioso, por lo que no le quedaba otra opción que despedirlo y desearle suerte para el futuro”. 

Alguien que se pasa de gracioso es alguien que intenta ser divertido pero se excede, porque hace o dice algo molesto, algo fuera de lugar. Quien se pasa de gracioso va a superar ciertos límites y, claro, va a crear molestia o enfado en el resto de personas. 

Y con esta expresión nos despedimos. Te recomiendo que te hagas suscriptor premium de este podcast, así podrás escuchar el catálogo completo, con cientos de episodios como este donde explicamos expresiones muy comunes. También podrás ver la transcripción de los episodios y practicar con actividades. Búscanos en nuestra página web: hoyhablamos.com. Muchas gracias por escucharnos. Nos vemos en el episodio de mañana con más noticias en español. Pasa un buen día, ¡hasta mañana!


El plural expresivo


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lundi 9 juin 2025

Cours de conversation en espagnol du 6 Juin

Hoy Hablamos Premium, episodio 297. Nuestro viaje a Vietnam, con Rebe.


Roi: [00:00:18] Hola, Rebe. ¿Qué tal?

Rebe: [00:00:19] Hola, Roi. Muy bien. ¿Y tú, qué tal?

Roi: [00:00:21] Pues, yo muy bien también. ¿Qué te voy a decir? Si estoy aquí hablando contigo, vamos a hablar de un viaje que hemos hecho recientemente. ¿Cómo voy a estar?

Rebe: [00:00:30] Bueno, depende del episodio en concreto. En este vamos a hablar de cosas no muy buenas que nos pasaron en el viaje, así que, puedes estar también un poco decepcionado o defraudado con el viaje.

Roi: [00:00:46] Pues no, porque creo que precisamente esos problemas, esas cosas malas o esos imprevistos que ocurren durante el viaje, es lo que hace que el viaje sea un poco especial. No sé, no sé qué opinas tú, pero yo creo que si no ocurre nada malo… a ver, que también hay viajes muy buenos en los que no ocurre nada malo ni hay ningún imprevisto, y también me lo paso genial. Pero cuando hay algún imprevisto, al final no es algo malo, porque, oye, es una anécdota más y te ríes cuando piensas en ese problema que tuviste, si no fue algo muy malo, claro.

Rebe: [00:01:19] Exactamente, eso te iba a decir, que depende de qué te pasa en el viaje, por supuesto. Si te pasa algo terrible, un accidente, alguna lesión grave, no va a ser una anécdota graciosa que contar. En este caso, son pequeñitas historias, que en el momento tampoco nos hicieron gracia. En el momento, a mí personalmente, gracia ninguna, pero que ahora puedes contar a tus amigos y echarte unas risas. Entonces, en el episodio de hoy vamos a hacer algo parecido al episodio de la semana pasada, pero con nuestro siguiente destino. La semana pasada hablamos de nuestro viaje a Filipinas y en este vamos a centrarnos en nuestro viaje a Vietnam.

Roi: [00:01:58] Perfecto. Y para quien no haya escuchado el episodio anterior, tened en cuenta que cuando hablamos de este viaje y del anterior viaje, nos vamos a centrar en esas anécdotas curiosas, divertidas o frustrantes en ese momento, y no vamos a hablar tanto del viaje en sí. No vamos a hablar como si esto fuera el típico blog de viajes donde se habla de toda la ruta, lo que hicimos, lo que nos gustó, lo que no. Entonces, tened eso en cuenta, porque va a haber detalles de nuestro viaje que no vamos a comentar, porque, bueno, es el enfoque que queremos darle.

Rebe: [00:02:31] Pues sí, vamos a centrarnos en estas historietas y no tanto en lo que vimos o qué hay que ver en esos sitios. Entonces, para empezar, Roi, volamos de Manila, la capital de Filipinas, a Hanói, la capital de Vietnam.

Roi: [00:02:46] Así es. Llegamos a Hanói, ¿y qué podemos comentar de Hanói? Bueno, creo que la primera cosa que nos llamó la atención de esta ciudad, es que es una ciudad muy caótica. Hay motos por todos lados, hay coches, aunque dicen que no es la más caótica de Vietnam. Nos dijeron que Saigón, en el sur, era mucho más caótica, pero bueno, a nosotros nos pareció muy caótica.

Rebe: [00:03:08] Caótica en el sentido sobre todo del tráfico, porque cuando tú estás acostumbrado a un país europeo, por ejemplo, como es nuestro caso, hay muchas normas de tráfico, muchas regulaciones, y claro, en estos países todo funciona de una forma diferente. Tú, por ejemplo, llegas allí y quieres cruzar la calle, quieres ir de un lado al otro. Si tú vives en España, por ejemplo, vas a estar acostumbrado a cruzar por un paso de peatones, un paso de cebra, esperar a que el coche se detenga, que se va a detener siempre, y luego cruzas. En estos países no. En Vietnam, por ejemplo, tú tienes que cruzar, como nos dijo nuestro guía del free tour, con elegancia, tienes que cruzar despacio, como con autoridad, como creyéndotelo. Tú vas andando, despacio, tranquilo, y ya los coches o las motos te van esquivando, tú solo mantén la calma.

Roi: [00:04:01] Sí. No sé si estas instrucciones fueron buenas o malas. Sí que me pareció una forma interesante de explicarlo, pero bueno, hubo unas personas que dijeron: «Venga, cruzamos con elegancia». Porque escucharon al guía, y cruzaron, y casi tiene un accidente, porque claro, hay que cruzar con elegancia, pero con cuidado también, no a lo loco. Pero él se refería a que no hay que correr, porque puedes estar tentado a correr porque ves que una moto viene hacia ti y tienes miedo, pero eso es lo peor que puedes hacer. De hecho, tenemos una pequeña anécdota aquí, que no nos ocurrió en Hanói, nos ocurrió unas semanas después en otro sitio, pero, en un momento que estábamos cruzando, casi nos atropellan.

Rebe: [00:04:41] Casi te atropellan a ti, yo estaba manteniendo mi elegancia perfecta.

Roi: [00:04:47] Pero yo perdí la elegancia por un momento, porque estábamos un día cruzando y venían bastantes coches, era una carretera bastante concurrida, y yo veía que venía un coche hacia nosotros, que estaba adelantando a otro coche, veía que el coche estaba acelerando, y pensé: «El conductor de ese coche no está mirando hacia adelante, quizás está mirando el móvil». Porque había muchos conductores que se distraían mucho ahí en Vietnam con el móvil. Y pensé: «Nos va a atropellar». Entonces, no corrí, pero bueno, di unos cuantos pasos largos para avanzar.

Rebe: [00:05:19] Y lo que pasó entonces es que, del otro lado, por el otro carril, venía un coche en sentido contrario, en la otra dirección, que Roi no estaba mirando, que estuvo a muy, muy poquito de atropellar a Roi. Por suerte íbamos agarrados de la mano, en plan romántico, y pude sujetarte para que no te atropellase.

Roi: [00:05:39] Sí, sí, sí, sí, o sea, me faltó poco, a lo mejor hablamos de medio metro o algo así de distancia, y porque también el coche que estaba por el otro carril, frenó un poco. Y la verdad es que tuvimos suerte, así que, hoy hay podcast gracias al amor, quizá, porque como íbamos cruzando de la mano, pues tú me apretaste un poco y me tiraste para atrás como si fuera…

Rebe: [00:05:59] Un niño, como cuando una madre lleva a un niño de la mano para cruzar.

Roi: [00:06:04] Exacto. Entonces, eso me salvó, no sé si la vida, pero bueno, hubiera sido un atropello bastante feo, la verdad. Y bueno, esto de cruzar, pues fue una de las anécdotas que tenemos, entre otras muchas. Justo después de Hanói, nos fuimos hacia el norte de Vietnam, más al norte, y fuimos a Hà Giang o Hà Giang, como le llaman ellos, a hacer una ruta en moto que es muy, muy famosa. Es la ruta en moto más famosa de Vietnam, y quizá una de las rutas en moto más famosas del mundo, posiblemente, porque había un montón de gente, y cuando buscas cosas que hacer en Vietnam, es una de las cosas que todo el mundo recomienda.

Rebe: [00:06:42] De hecho, si buscas vídeos de esta ruta, puedes ver imágenes que parece eso un desfile de motos, porque van muchísimas motos. Por suerte, cuando fuimos nosotros, no era una temporada alta, entonces no había tantísimas, pero sí que había muchas. ¿Y qué pasó? Que fue un viaje bastante accidentado. Hicimos cuatro días en moto, que al final, spoiler, se tuvieron que convertir en cinco días.

Roi: [00:07:10] Sí, por alguno de los imprevistos que tuvimos, tuvimos que alargar el viaje un día más. Entonces, para mí este viaje es el claro ejemplo de lo que ves en las redes sociales, lo que ves en Instagram, en TikTok o donde sea, y la realidad. Porque mientras hacíamos el viaje, Rebeca publicaba algunas fotos y tal, y quedaban muy bien las fotos, parecía idílico, pero luego, la realidad, Rebe, lo que había detrás de las cámaras, no fue tan idílico.

Rebe: [00:07:40] Bueno, pues, para empezar ya con esta historia, todo empezó ya, antes de arrancar. Aún no habíamos empezado el viaje en moto y ya tuvimos el primer problema. Y es que, llegamos en autobús a nuestro hotel para empezar al día siguiente la ruta, llegamos, fuimos a recepción, y Roi intentó alquilar la moto para el día siguiente. Muy convencidos íbamos, pensábamos que todo iba a salir perfecto.

Roi: [00:08:09] Claro, pensábamos que teníamos todos los papeles en regla. Porque para conducir una moto en Vietnam, necesitas el carné de conducir internacional. Y yo, precisamente, para tener eso, en enero de este año, o sea, un par de meses antes del viaje, me había apuntado a la autoescuela, me había sacado el carné de moto, que aún me costó bastante, o sea, estuve unos meses haciendo prácticas. Me presenté al examen teórico, luego el examen práctico, aún me llevó trabajo, la verdad es que fue reconfortante porque conseguí sacar el carné a la primera, pero bueno, me costó lo suyo, y fue un poquito estresante. Pero, ya tenía mi carné de moto, mi carné internacional de moto, que es válido en 190 países. Increíble, muy contento, pero resulta que en Vietnam no vale, y yo pensaba que sí. Entonces resulta que llevé un papel como el que lleva papel higiénico, o sea, no te sirve para nada.

Rebe: [00:09:03] Y claro, nosotros no sabíamos esto, así que cuando la chica de recepción nos intentaba explicar que el carné no era válido, nosotros intentábamos explicarle que sí, que por supuesto que sí, que era un carné internacional. Ella señalaba una fecha y nos decía que no era válido porque era de esa fecha, y Roi intentaba explicarle que esa fecha no era la fecha del carné, que Roi se había sacado el carné este año.

Roi: [00:09:28] Porque en el carné estaba en español casi todo, y ponía una fecha que ponía 1949. Y la chica me decía: «No, ese año no es correcto». Y yo pensaba: «A ver, claro, yo no lo saqué en 1949, lo saqué en el 2025». Pero al final la chica tenía razón, el que no estaba entendiendo era yo. Fíjate, yo pensaba que la chica, pues oye, no era muy lista, yo pensé: «Esta chica no se entera». Pero el que no se enteraba era yo, porque ese año era el año del convenio que regula el… bueno, la ley que regula ese carnet internacional, y resulta que en Vietnam solo valen los carnets internacionales del convenio del 69 o algo así, no sé, o el 68, bueno, de otro año. Entonces, es un tema político, un tema legal, por el tema de la guerra que hubo en Vietnam y todo esto, y al final, el carné de España, no vale allí. Entonces, ese fue el primer imprevisto. Así que, ¿qué es lo bueno de países así? Que pudimos solucionarlo pagando una especie de soborno a la policía, que… Fue algo un poco raro, pero bueno, resulta que en el hotel nos decían que no nos preocupásemos, que ellos podían negociar con la policía una multa y ya tenían como la cantidad de la multa prefijada. Entonces, decían que si te paraba la policía, te podían poner una multa de entre 50 y 100 euros o así, como que era un poco aproximado, pero si la negociabas con el hotel, ya era bastante barata la multa.

Rebe: [00:10:54] Entonces, puedes ir como con la multa prepagada ya, ya la pagas antes de arrancar. Lo cual, al final es muy rentable, porque puedes pensar: «Puedo arriesgarme, seguro que no me paran, si me paran, mala suerte, ¿no? Pagaré una vez». No, no, te van a parar fijo, porque cada muy poco tiempo había un control de policía ya pensado para parar a los turistas, que es posible que no tengan ese carné. De hecho, se fijan en quién va conduciendo, si es vietnamita o no, y si no eres vietnamita, como el caso de Roi, te van a parar fijísimo. Pero, como nosotros teníamos nuestra multa prepagada, teníamos una especie de librito que podíamos enseñar ya directamente según nos paraban, y ya te dejaban continuar. Así que, este pequeño imprevisto, pudimos solucionarlo bastante fácil.

Roi: [00:11:45] Que aún así, yo iba un poco preocupado, porque, claro, cuando tú conduces una moto y no tienes el carnet, no cumples la ley, primero te pueden multar, pero luego también puede ocurrir que tú tienes un accidente, y como no tienes el carné de moto válido en ese país, pues puedes tener un problema grave de verdad. Y yo que soy un tío que se preocupa mucho por esas cosas, pues iba un poco preocupado. Y además estaba el tema del seguro médico, porque tienes un accidente en moto, tienes que ir al hospital, y quizá no te cubre el seguro. Pero resulta que, estuve investigando sobre el seguro que teníamos contratado, porque yo había contratado un seguro, pues muy bueno realmente, o sea, había costado bastante dinero, había diferentes opciones, y dije: «Voy a comprar el seguro Premium Plus». O sea, compré el mejor seguro que ofrecía la agencia de seguros. Y resulta que ese seguro no cubría accidentes en moto de ningún tipo, solo motos muy pequeñitas, y la que conducíamos nosotros no la cubría.

Rebe: [00:12:40] Un poco indignados ese día cuando descubrimos esa letra pequeña, porque al final vas tranquilo pensando que tu seguro te va a cubrir todo, y oye, a veces hay esos detallitos que tú no lees y que después, pues, pueden lavarse las manos.

Roi: [00:12:56] Exacto. Y lo más gracioso de todo es que la persona de la agencia de seguros me dijo que tendría que haber contratado el otro tipo de seguro, que aún encima era mucho más barato que el que yo había contratado. Que el otro sí que cubría, y yo pensé: «Pero qué sin sentido, o sea, compro el que pone que tiene todas las coberturas, y justo ese no lo tiene». Los seguros son un lío, la verdad.

Rebe: [00:13:16] Sueles pensar que cuanto más pagas, mejor, más calidad, más prestaciones, y oye, a veces no es así. Pero aún habiendo visto, Roi, todos estos imprevistos, todas estas cosas que nos sucedieron a lo largo de este viaje, esto realmente no fue lo peor de este viaje en moto.

Roi: [00:13:34] Sí, eso fue de lo menos importante, fue un tema legal y tal, pero bueno, sin más. Porque el mayor problema, Rebe, lo causaste tú, o bueno, no diría que lo causaste tú, sino que te lo causó a ti un virus, una bacteria, bueno, algo, algo malo.

Rebe: [00:13:51] En el episodio anterior comentábamos que tú te habías puesto malo, habías cogido algún tipo de intoxicación. La tuya en Filipinas, comparada con la mía en Vietnam, fue incluso leve, porque a diferencia de nuestro seguro, sí que cogí el pack completo: fiebre, vómitos, diarrea, todo. Y puedes pensar: «Oye, igual te he coincidido al final del viaje y no te lo arruinó». No, no, no, el primer día, arrancamos en moto y me puse mala.

Roi: [00:14:19] Claro. Recordemos que es una ruta en moto de cuatro días, cada día parábamos en un pueblo distinto. Entonces, cada día conducíamos unas tres, cuatro horas en moto, hasta llegar al siguiente destino. Y el primer día ya te empezaste a sentir mal. Pero bueno, el primer día estabas mal, pero no tan mal, ¿no? Parecía que estaba recuperando al final del día.

Rebe: [00:14:39] El primer día me empecé a encontrar mal, como si estuviese muy cansada, me costaba mucho esfuerzo hacer cualquier visita o caminar un poco, pero pensé: «Bueno, un día de estos que te encuentras mal, mañana seguro que estoy bien». Al día siguiente ya, fatal, teníamos que parar la moto para que yo vomitase en la cuneta o en la hierba. No era muy agradable porque a veces había serpientes, y oye, daba un poco de miedo.

Roi: [00:15:05] Pobre serpientes, lo que tenían que ver. Miedo tenían ellas, Rebe, cuando parábamos con la moto, te bajabas y empezabas a vomitar. Porque claro, en el segundo día, ya te empezaste a encontrar tan mal, que cada 20 minutos en moto teníamos que parar y tenías que vomitar. Pero no podíamos hacer otra cosa, porque teníamos una moto y teníamos que llegar al siguiente destino.

Rebe: [00:15:23] Yo iba en la moto como si fuese un muñeco sin vida. Iba ahí, apoyada en Roi, como podía, paraba a vomitar cuando tocaba y continuábamos. Y claro, llegamos al hotel, al destino, y ahí sí que ya estaba fatal, cada pocos minutos tenía que ir al baño. No voy a explicar más, era horrible, tenía fiebre, y esa noche decidimos que al día siguiente no podíamos arrancar otra vez, y por eso tuvimos que alargar nuestra estancia. No había habitación en el hotel, así que tuvimos que cambiar de hotel, pero bueno, pudimos resolverlo y quedarnos una noche más.

Roi: [00:15:57] Entonces, el día siguiente lo pasamos en el hotel, así tú descansabas, te recuperabas. Y bueno, al menos te recuperaste parcialmente, no estabas totalmente recuperada, pero al día siguiente ya te encontrarás mejor y pudimos retomar el viaje.

Rebe: [00:16:11] No diría que me encontraba mejor, diría que podía sobrevivir. Tenía una botella con suero, como la famosa botella que contó Roi en el episodio anterior, y eso me mantenía con vida, porque hacía que no vomitase tanto y mi cuerpo podía absorber algunas vitaminas, algunos minerales, que me mantenían, pues, con vida, porque no podía moverme si no, eso me daba un poco de energía. ¿Qué pasa? Que continuamos nuestra ruta, y había un dilema que era si hacer el viaje normal y seguir yendo a ver cosas, o simplemente ir al siguiente destino para estar el menor tiempo posible en la ruta. Pero a mí me podían las ganas de ver cosas, así que decidimos hacer la ruta normal e ir a visitar los sitios que había por el camino. Y fuimos a ver un río, que teníamos que bajar por una carretera, bueno, no en las mejores condiciones, hasta llegar al río y volver a subir.

Roi: [00:17:06] Y ahí es donde nos ocurrió el siguiente imprevisto. Que bueno, tranquilos, no hubo ningún accidente ni nada, pero lo que ocurrió es que para bajar a este río, solo había una carretera, no habían más carreteras. Entonces bajamos al río, nos montamos en un barco que te daba una vuelta por el río, acabamos el tour, cogimos la moto, y cuando volvíamos a la carretera principal, cuando volvíamos por esa única carretera que había para salir del río, de repente, un señor nos prohibió el paso, un obrero. Un obrero de la construcción nos dijo que no pasáramos, y además nos hizo como unas señales de: «¡Fuera, fuera, vete lejos!». Y yo no entendía muy bien, ¿no? Como: «¿Qué pasa?». Entonces yo me eché un poco para atrás en la moto, y me dijo: «Más lejos, más lejos». Bueno, con gestos, porque hablaba en vietnamita y yo vietnamita no controlo. Y yo dije: «Bueno, vamos a irnos un poco más lejos, no sé qué le pasa a este señor». Y de repente explotó la montaña.

Rebe: [00:18:06] De repente, literalmente vimos explotar una montaña. Yo no lo había visto en mi vida, pero estaban construyendo en la carretera, entonces estaban derribando una parte de la montaña con explosivos. ¿Qué pasa? Que nos quedamos de ese lado de la montaña durante dos horas y pico que estuvieron con las obras, porque primero explotó la montaña, pero luego tuvieron que limpiar todos los escombros que habían caído sobre la carretera. Así que, nosotros y un montón de personas más, tuvimos que esperar dos horas en la carretera, con un calor insufrible, a la sombra de un camión. Y recordemos, Roi, que yo me mantenía viva con una botella de suero.

Roi: [00:18:52] Sí, sí, sí. Y tú estabas ahí, que, bueno, mal del estómago, mal de todo, y pensando: «A ver si no dura mucho esto, a ver si no tenemos ningún problema». Al final, bueno, se solucionó y tú no tuviste ningún problema, pero hubo ahí un poco de angustia por ese tema. Y tuvimos muy mala suerte, Rebe, porque justo cerraron la carretera como un par de minutos antes. O sea, si hubiéramos llegado tres minutos antes, hubiéramos pasado, pero, a veces tienes mala suerte.

Rebe: [00:19:20] Esto recuerda la historia de la semana pasada cuando fuimos a ver aquellos pequeños monitos, que nos cerraron la puerta también en la cara. Pues una vez más, no llegamos a tiempo. Pero bueno, podemos ver el lado negativo, que es que dos minutos antes hubiésemos pasado, o el lado positivo, que, bueno, teníamos una sombra de un camión, unas botellas en la mochila, por suerte teníamos bebidas, y yo fui muy feliz solo por no tener ninguna emergencia de tener que ir a un baño, que no existía. Entonces, bueno, fui feliz.

Roi: [00:19:54] Sí. Lo único malo es que esas dos horas y pico esperando, hicieron que se nos retrasase el viaje, y al final tuvimos que conducir de noche una hora y media o algo así. Y claro, por esas carreteras, con la moto, de noche, no fue muy agradable. Además ya no pudimos parar en algunos puntos que había para parar, para ver vistas y tal, sino que tuvimos que ir directos a nuestro hotel conduciendo de noche. Así que ese día, el final no fue muy bueno.

Rebe: [00:20:20] De hecho, en este viaje, en general nos quedó como un mal sabor de boca, se suele decir, ¿no? Porque sí que hay lugares muy bonitos, la ruta está muy guay, pero claro, debido a estas situaciones, no fue la mejor experiencia. De hecho, no acabó aquí, porque llegamos al destino final, es una ruta circular así que llegamos al hotel del principio, y encendí mi ordenador y descubrí que no funcionaba.

Roi: [00:20:46] Sí, sí, porque nosotros llevamos un ordenador a la ruta en moto, porque como tenemos dos, dijimos, vamos a llevar solo uno, y si hay algún problema o lo que sea, pues siempre intentamos llevar un ordenador por si surge algún problema. Al final, tenemos una empresa de creación de contenido, hay que estar siempre conectados. Y no sé si por el bamboleo de la moto, por los baches o por lo que sea, quizá por ese movimiento, el ordenador se estropeó y no funcionaba. Y para nosotros fue un problema, porque somos dos personas que tenemos que trabajar también, y ahora solo teníamos un ordenador. Por suerte teníamos uno, por suerte uno de ellos funcionaba, pero claro, era un poco lío porque tú tienes que hacer unas tareas, yo otras. Entonces, durante unos días yo me ponía con el ordenador, luego tú, y no podíamos salir del hotel prácticamente, porque cuando yo estaba trabajando, tú no podías trabajar, y viceversa, y al final, pues pasábamos todo el día en el hotel trabajando.

Rebe: [00:21:40] De hecho, esto nos pasó en el siguiente destino al que tuvimos que ir. Al acabar la ruta en moto, nos fuimos a Sa Pa, una zona muy famosa por las terrazas de arroz, y ahí no pudimos hacer gran cosa porque teníamos que trabajar los dos con un ordenador. Y lo que hicimos fue una excursión andando, que es lo típico que se hace, vas con una guía local que te lleva a recorrer estas terrazas de arroz, y una vez más, no fue la mejor experiencia, porque yo venía con cero energía en mi cuerpo, así que caminar durante horas con calor era una tarea agonizante. No la disfruté mucho, es un sitio muy bonito, pero en esta ocasión, no la disfruté demasiado.

Roi: [00:22:22] Y no era una ruta muy complicada, pero claro, como tú, no estabas tan mal como antes, pero todavía no estaba recuperada y tenías muy poca energía, y en cuanto…

Rebe: [00:22:34] Había un pequeño desnivel.

Roi: [00:22:36] Es que no puedo evitar reírme, Rebe, porque llevábamos como diez minutos, un pequeño desnivel, una pequeña cuesta, y casi te desmayas, estabas que no podías. Y claro, la señora, que es una señora, una chica más bien, esta chica que hará esa ruta, pues una o dos veces al día y llevará décadas haciendo esa ruta y no le cuesta nada, te veía y, yo no sé qué pensaba, pero pensaría: «Estos europeos, qué débiles son, qué débiles son».

Rebe: [00:23:05] Es posible que lo pensase, pero es que no podía, tenía que pedir un descanso cada muy poco tiempo porque no tenía energía en mi cuerpo suficiente para caminar, además hacía muchísimo calor. Pero bueno, todo se solucionó bien, en unos días me encontré mucho mejor, cuando ya podía comer sin vomitar, noté una gran mejoría, y por suerte, cuando volvimos a Hanói, la capital, pude arreglar mi ordenador rapidísimo, superbien, un sitio maravilloso que nos arregló el resto del viaje, la verdad.

Roi: [00:23:35] Sí, muy contento, porque claro, al estar ahí teníamos que llevar el ordenador a algún técnico, y en Hanói tienen tiendas 24 horas de reparación de ordenadores, o sea, es algo que me pareció increíble. Y en 24 horas nos arreglaron el ordenador, y muy bien, ahora, bueno, estamos ahora utilizando ese ordenador, y oye, parece que funciona bien, parece que está todo bien.

Rebe: [00:23:57] Y esto puede parecer una tontería, que se te estropee un ordenador, bueno, ya lo arreglarás. Pero en nuestro caso, necesitábamos arreglarlo durante el viaje si no queríamos arruinar el resto del viaje. Aún nos quedaba medio mes, y medio mes con un solo portátil nos hubiese supuesto perdernos muchos destinos o no poder salir casi del hotel. Así que, agradecemos mucho haber tenido ese servicio allí.

Roi: [00:24:23] Sí, sí, sí, sí, estuvo muy bien. Y a ver, ¿qué más podemos comentar de Hanói? Porque luego volvimos a Hanói para estar unos días trabajando, arreglando el ordenador, descansando un poco porque estábamos un poco cansados. Bueno, podemos comentar que fuimos al Museo de la Guerra, donde exponen, bueno, toda la historia de la guerra que hubo en Vietnam, y bueno, también de la época de la ocupación francesa, bueno, toda la historia de Vietnam, que es bastante triste, ¿no? Con muchas guerras y muchos problemas. Pero, lo que aquí quiero comentar no es nada sobre el museo. El museo está bien, la verdad me gustaron mucho los aviones y los tanques que tenían. Yo soy como un niño de 12 años o de 10 años, había tanques reales y aviones y tal, y la verdad, me sorprendió mucho verlos en persona, porque no me imaginaba que eran así de grandes. O de pequeños, los tanques me parecieron más pequeños de lo que yo creía. Es curioso, los aviones me parecieron muy grandes, y cuando estaba al lado de los tanques, pensaba: «Pues no es tan grande».

Rebe: [00:25:21] Como un niño, exactamente, igual que un niño en ese museo Roi. Pero, justo lo que nos pasó en este museo, es que había demasiados niños.

Roi: [00:25:30] Es que lo que queremos comentar de este museo es algo, bueno, nada relacionado con la guerra, sino que, no sé si es por ser blancos o por nuestro aspecto, por tu color de pelo o por nuestras pintas, no sé, pero éramos como… ¿cómo decirlo? Como famosos. La gente nos señalaba, la gente nos hablaba, pero estamos hablando de decenas de personas. Niños venían hacia nosotros, nos decían: «Hello«; intentaba hablar con nosotros. Pero claro, decenas de niños, yo me sentí un poco agobiado.

Rebe: [00:26:04] Era como ser, exactamente, famosos, yo en ese momento pude vivir en mi piel lo que es ser una superestrella de Hollywood, porque es lo que tú dices, estábamos en una sala, en una sala de exposiciones, por ejemplo, en ese caso, con muchísimos niños, porque había excursiones escolares que venían a visitar el museo. Entonces, había muchísima gente a nuestro alrededor, y todos esos niños, todas esas personas, nos miraban, nos señalaban, nos hablaban, venían a tocarte para que les dieses la mano, para que le chocases los cinco. Entonces, llegó un momento que Roi se agobió tanto, que tuvimos que irnos del museo.

Roi: [00:26:40] Es que, a ver, son niños y oye, no sé, pues les hace ilusión ver a un occidental o algo así, no sé. Que aún así me pareció un poco raro porque Vietnam no es un sitio aislado. Hay turistas, hay gente de otros países, hay gente de Occidente, o sea, no es raro ver a un occidental en Vietnam. Pero bueno, quizás esos niños eran de zonas más remotas, no lo sé.

Rebe: [00:27:00] O quizá tú y yo somos muy raros.

Roi: [00:27:02] Sí, quizá es que, por la barba que tengo, no suelen tener barba en Vietnam, entonces flipaban. No lo sé, no lo sé, yo no sé el motivo, que nos lo expliquen si hay algún oyente vietnamita. Pero claro, me sentí un poco estresado, un poco agobiado, eran demasiados niños los que venían junto a nosotros, o sea, hablamos de decenas o cientos de niños. Porque claro, había tantas excursiones, estaba tan lleno, que era un agobio. Así que, lo que aprendí es que no quiero ser famoso, me gusta que me conozca poca gente.

Rebe: [00:27:34] Solo por la voz, que nos conozcan por la voz.

Roi: [00:27:36] Claro, o yo qué sé, el podcast lo escuchan 20.000 personas, pero me conocen por la voz, y además, 20.000 personas repartidas por todo el mundo, así que, es raro que alguien me identifique en otro país. Y eso, pues fue algo que no nos gustó mucho porque no nos gusta ser el centro de atención y que nos señalen y tal, pero son cosas que pasan. Y siguiendo con el viaje, luego nos fuimos a Halong Bay, que es una de las zonas más turísticas del mundo, o más famosas, venga, no más turísticas del mundo. Pero es muy famosa esta bahía, hasta mi padre la conocía, que mi padre, lo de viajar no le interesa mucho, pero hasta mi padre me dijo: «¿Y fuisteis a la bahía esa que es muy famosa?». Y yo: «Sí, papá, fuimos». Y me sorprendió, a ver, a mi padre, pues, los destinos turísticos no le importan tanto.

Rebe: [00:28:22] Y aquí hicimos lo típico que hacen todos los turistas, que es un recorrido en barco por la bahía. Haces noche en el barco y al día siguiente ves otras cosas, ¿no? Y aquí tenemos dos anécdotas. Una la voy a contar yo y la otra la va a contar Roi, porque cada uno experimentó más una de estas historias. La primera, estábamos haciendo una excursión en kayak con nuestro guía, un chico como muy majo, que todo el rato decía que íbamos a vivir aventuras.

Roi: [00:28:49] «Adventure, adventure«, nos decía.

Rebe: [00:28:52] Y nosotros pensábamos que, bueno, las típicas aventuras aptas para todos los públicos, porque éramos los más jóvenes de esa excursión. La media de edad era bastante alta, entonces pensamos que iba a ser algo suave, adaptado para todos. Pero no, el chico de verdad quería ser aventurero. Así que, llegamos en nuestro kayak a una pequeña cueva, y nos hizo reptar por el suelo como soldados, la típica imagen de los soldados preparándose, arrastrándose por el barro, pues eso éramos nosotros, pero sobre arena de playa y conchas, que hacían bastante daño, para pasar por un pequeño agujero en las rocas a la otra parte. Llegamos a la otra parte, una pequeña playita oculta, muy bonita, la verdad, y ahí nos dijo que teníamos que regresar por el mismo sitio para continuar viendo cosas. Pero un matrimonio, un hombre y una mujer de unos 70 años, más o menos, supongo, no sé echar muy bien la edad a la gente.

Roi: [00:29:49] Diría 60 y largos, 70, más o menos.

Rebe: [00:29:52] Por ahí, imaginémonos. No querían volver por el mismo sitio y arrastrarse otra vez por las conchas, porque no era muy agradable.

Roi: [00:30:00] Y eran personas que no tenían la movilidad de una persona de 30 años. Que ya era bastante que estaban ahí y que habían pasado, porque el agujero no era muy grande, o sea, fue incómodo pasar por ahí, no fue muy sencillo.

Rebe: [00:30:10] Claro, ya era admirable que lo hubiesen hecho, porque yo quizá no me hubiese animado sabiendo lo que tenía que hacer. Entonces, dijeron que no querían volver por el mismo sitio, si no había otra opción. Y el guía, nuestro amigo aventurero, nos dijo que podríamos nadar, dar la vuelta a la zona, como a un islote, y salir por el otro lado. Y no entendimos muy bien las indicaciones que nos dio, pero nos pidió, tanto a Roi como a mí, que acompañásemos a este matrimonio, porque en su mente él pensaba que nosotros podríamos socorrer a este matrimonio si tenían algún problema. Él pensaba que nosotros éramos los héroes, lo que no sabía es que a mí me da pánico el agua, y no estoy tampoco en la mejor forma física para nadar y arrastrar a una persona conmigo, soy una persona muy pequeña.

Roi: [00:31:01] Sí, el guía pensaba que estos dos jóvenes, así, delgados, que parecen en buena forma física, podrían socorrer a los pobres ancianos, a esta pobre gente mayor. Y fue al contrario, casi, ¿no? Porque ese matrimonio se ve que iban a natación, dijeron que les gustaba mucho nadar, entonces no les supuso ningún problema. Y nosotros no somos los mejores nadadores del mundo, sobre todo tu, Rebe.

Rebe: [00:31:28] Bueno, hay que decir que ellos llevaban chalecos salvavidas, ellos flotaban, nosotros no teníamos nada. Entonces, claro, ellos iban relajados, flotando en el agua, y yo tenía que ir nadando. Llegó un momento que ya iba un poco reventada, porque no entendimos las indicaciones que nos dio el chico y pensamos que teníamos que nadar muchísimo más lejos. Cuando de repente apareció el chico con los kayaks, estaba a mitad de camino, nosotros habíamos nadado mucho más lejos, estábamos mucho más metidos dentro del mar, y tuvimos que volver hacia la orilla. Así que, realmente no era para tanto. Seríamos los típicos turistas que mueren por tontos.

Roi: [00:32:06] Sí, yo, cuando íbamos y estábamos haciendo eso y veía que nos íbamos alejando y que el destino estaba como muy lejos, estaba pensando: «Uf, esto es lo típico, ¿sabes? Que te mueres ahogado por sobrevalorar tus capacidades o no entender bien las cosas, bueno, o por no saber dónde estás». Pero por suerte no pasó nada. Aparte, yo, como veía que estas dos personas llevaban un chaleco salvavidas, pensaba: «Bueno, si estamos muy cansados, les damos una paliza…». No, no, no, sino que nos agarramos a ellos, y un chaleco salvavidas yo creo que podría con dos personas.

Rebe: [00:32:42] A ver, yo si me estoy ahogando, me agarro. Yo creo que, con la señora y conmigo, ese chaleco podía de sobra. Pero bueno, todo salió bien, llegamos nadando hasta la orilla y estamos aquí para contarlo. Y yo superé un poco mi miedo al agua, porque estaba ahí, luchando por sobrevivir, y como que el miedo a morir superó un poco el miedo a lo que podía haber debajo del agua.

Roi: [00:33:04] Sí, sí, sí. A ver, esto, así dicho, suena más espectacular de lo que fue, ¿vale? Tampoco fue algo en plan impresionante. Pero bueno, en el momento sí que infravaloras ciertos peligros.

Rebe: [00:33:16] Pero esto no fue lo único que pasó en este barco. Lo otro no tiene que ver con poner en riesgo nuestra vida, sino más con vivir en España, con ser español.

Roi: [00:33:26] A ver, lo otro que ocurrió es que nosotros estuvimos en este barco, estuvimos dos noches, si no recuerdo mal, y se supone que era como de lujo, era una experiencia bastante lujosa, un camarote grande, comida muy buena y tal. Entonces, al final del viaje nos dieron un cuestionario para responder y para ver si estábamos satisfechos. Y era un cuestionario interno, entonces yo dije: «Voy a ser honesto, todo me pareció muy bien, pero la comida, para el lujo que se supone que era, me pareció bastante mala». Y aún así no fui muy duro, sino que sobre cinco, le puse un tres. Como bien, pero oye, fue un poco caro este barco, entonces, podría haber estado mejor, podría haber sido una comida de más calidad, o no calidad, sino cómo estaba preparada, me parecía un poco cutre. Y lo gracioso es que yo simplemente lo hice por ser agradable con la gente, para dar un feedback honesto, real, porque yo les iba a dejar muy buena valoración o review en las aplicaciones estas de viajes, ¿no? Porque yo acabé satisfecho. Pero dije: «Voy a ser honesto, para que ellos sepan que a mí no me gustó». Y entonces vino el gerente a hablar conmigo, y yo: «¡Ostras!».

Rebe: [00:34:35] Y claro, recordemos la historia en la que no nos gusta llamar la atención, nos gusta pasar desapercibidos. Así que, que venga el gerente a hablar con nosotros, yo me escaqueé un poco, porque como yo no hablo tan bien inglés como Roi, dije: «Que se encargue Roi». Pero claro, ver a Roi explicándole al chico por qué no estaba totalmente satisfecho con la comida, y Roi solo diciendo: «Es que soy español, entonces, igual nuestro gusto es diferente, estoy acostumbrado a otro tipo de comidas». A ver, hay que decir que nosotros pensamos que iba a ser una comida increíble, entonces, quizá íbamos con unas expectativas muy altas también. Pero bueno, no nos salió mal la jugada, porque, como Roi se quejó, digamos, entre comillas, nos invitaron a unas consumiciones, así que, no salió mal.

Roi: [00:35:24] Sí, o sea, no, creo que nos invitó a una factura que teníamos pendiente por pagar de varias bebidas, que aún era algo de dinero, pero me dio rabia porque yo no lo hice por quejarme. Yo no soy de quejarme, a no ser que sea algo terrible. Claro, si es algo terrible, pues hasta yo puedo quejarme, pero yo soy una persona que acepta muchas cosas malas, porque no me gusta quejarme. Entonces, bueno, ¿que la comida no es muy buena? Pues no pasa nada, disfruto otras cosas. Solo respondí honestamente porque era un cuestionario interno, para que ellos sepan que no a todo el mundo le encantó la comida. Entonces me dio un poco de rabia por eso, y un poco de vergüenza también, porque viene el gerente y te dice: «Bueno, he visto que no estás satisfecho con la comida, por favor, explícame por qué». Como muy preocupado. Y yo: «¿Qué quieres que te diga? Pues, a mí no me gustó tanto».

Rebe: [00:36:08] Claro, y todo esto es cuestión de expectativas también, porque, como era un sitio lujoso, pensamos que iba a ser, pues de un estándar muy alto, y nosotros nos imaginamos cierto tipo de comida. Quizá otra persona se imagina otro tipo de comida y sí que le gusta. Realmente, no es porque nosotros seamos muy exigentes con la comida, porque igual que comimos en este barco, comimos en algunos sitios, que normal que yo cogiese una infección, entonces…

Roi: [00:36:35] Y ahí no nos quejamos.

Rebe: [00:36:37] Exactamente. Entonces, no es porque tú tengas un estándar muy alto, sino porque tenías unas expectativas diferentes ese día.

Roi: [00:36:44] A ver, es que si yo pago un euro por el plato, pues, para valer un euro estaban muy bien esos platos, pero en ese caso, pues, esperaba un poquito más. Pero bueno, fue una anécdota curiosa, precisamente porque yo no quería quejarme. Y ya para acabar este episodio, Rebe, vamos a contar la última anécdota. Luego, después de esta experiencia, fuimos a otro sitio, no vamos a entrar en detalles, pero en uno de los siguientes destinos, alquilamos una moto para recorrer la zona, y un día llovió un montón, llovió muchísimo, y bueno, nos mojamos un montón.

Rebe: [00:37:14] Una tormenta terrible nos pilló por el camino cuando íbamos en moto, tuvimos que parar a comprar unos chubasqueros, estábamos empapados, un poco de miedo teníamos también, porque veíamos caer los rayos muy cerca contra la tierra. Entonces, teníamos un poco de miedo de que no nos cayese uno muy cerca o directamente encima. Pero esto no fue lo peor, porque paramos, nos cubrimos, estuvimos protegidos. Pero luego, cuando íbamos de regreso al hotel, el tiempo mejoró, de repente hacía sol, así que Roi pensó en vivir una aventura.

Roi: [00:37:46] Porque me acordé de aquel guía que decía: «Adventure, adventure«. Y me acordé de su espíritu. Entonces, fuimos a ver unos arrozales que había allí, y había una carretera de tierra que no tenía mala pinta, y tenía pinta de ser una aventura divertida. Entonces dije: «Venga, Rebe, vamos por esa carretera de tierra y así vivimos un poco de aventuras». Y había algunos charcos. Entonces, bueno, unos charcos, tampoco pasa nada, ¿no? Pasas por encima del charco y ya está. Claro, ¿qué pasa? Que yo infravaloré la profundidad del charco, porque cuando pasé por el charco, la moto se hundió y nos quedamos en el sitio.

Rebe: [00:38:23] Eran charcos, que realmente era barro. Tú los veías y parecía un poquito de agua, pero realmente tenía mucha profundidad, era una zona con mucho barro, en la que te hundías. Así que, acabamos con la moto llena de barro, nosotros también sucísimos, vinieron unos turistas, riéndose un poco también, para preguntarnos si necesitábamos que nos echasen una mano. Pero bueno, por suerte pudimos continuar por la carretera, con más charcos, todo el rato, pero pudimos llegar al final y volver al hotel.

Roi: [00:38:54] A ver, fue bastante divertido al final, la verdad. Esta anécdota sí que me parece divertida, porque la moto no era mía, ¿no? Porque cuidado, al final no le pasó nada moto, pero se hundió bastante en el barro.

Rebe: [00:39:06] Esta es una anécdota divertida porque también en el momento nos reímos, aquí no lo pasamos mal como en otras ocasiones. Pero bueno, podemos cerrar aquí ya el episodio, Roi. Hemos contado bastantes anécdotas de este viaje, seguro que quedan otras en el tintero, pero bueno, creo que podemos dejarlo aquí, ya hemos contado bastantes cosas vergonzosas también.

Roi: [00:39:25] Hemos tenido suerte que hemos tenido estos problemas o estos imprevistos, porque si no, hubiéramos tenido que hacer un episodio más normal o convencional. Que tampoco estaría mal, pero bueno, estos me gustan más.

Rebe: [00:39:37] Es una forma de ver el lado bueno, decir que así tienes para hacer un episodio.

Roi: [00:39:42] Claro que sí, claro que sí. Bueno, pues nada, Rebe, cuídate mucho y hablamos la semana que viene.

Rebe: [00:39:47] Un saludo para ti y para todos los oyentes. Hasta la próxima. Chao, Chao.