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Una cueva de Cartagena desvela que los neandertales ya sabían que el marisco es mejor en invierno.
Los pobres neandertales han pasado a la historia con muy mala fama, pero poco a poco se está dando una imagen de ellos mucho más amable. Y la primera noticia de hoy es un buen ejemplo.
Si yo te pregunto qué crees que comían los neandertales, seguramente me dirás que eran carnívoros, que comían lo que cazaban. Y si te pregunto si crees que comían pescado o productos del mar, seguramente me dirías que no. La realidad es que siempre se ha pensado que los recursos marinos eran algo muy poco habitual en su dieta. Pues bien, esta noticia nos viene a contar justo lo contrario.
Nos vamos a Cartagena, en Murcia, y más concretamente a una cueva llamada la Cueva de los Aviones. Allí, un grupo de investigadores españoles ha realizado un estudio que se ha publicado en la revista oficial de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. ¿Y qué han demostrado? Pues algo sorprendente: los neandertales que vivieron en esta cueva hace 115.000 años consumían productos marinos. Además, lo hacían siguiendo patrones estacionales complejos, igual que harían los Homo sapiens modernos.
Hoy en día, todos los que disfrutamos del marisco y los moluscos sabemos que los mejores meses para comerlos son los de invierno; es cuando están en su mejor momento. Pues bien, según este estudio, eso ya lo sabían los neandertales que habitaban la cueva. Es decir, que planificaban comer los moluscos en invierno y los evitaban en verano, que es cuando hay más riesgo de que sean tóxicos. Como dice uno de los responsables: “Ya teníamos información de que hace 160.000 años, en la cueva Bajondillo, en Málaga, los neandertales explotaban recursos marinos, pero esta cueva nos da detalles de cómo gestionaban los recursos a lo largo del ciclo anual”.
Claro, tú te estarás preguntando cómo han descubierto esto, cómo pueden saber cómo y cuándo comían. Pues lo que han hecho es analizar las conchas encontradas en la cueva. En concreto, estudiaron 55 ejemplares de dos especies: el caracolillo Phorcus turbinatus y la lapa Patella ferruginea. Y los analizaron con una técnica llamada “análisis de isótopos estables de oxígeno”. ¿Y en qué consiste? Mejor que te lo explique el líder de la investigación: “Podemos reconstruir la evolución de las temperaturas del mar a lo largo del crecimiento de las conchas y, por tanto, podemos saber cuándo dejan de crecer, el momento en el que son recolectadas y el momento en el que son consumidas”.
¿Y qué conclusiones se sacan? Pues que estos habitantes de la cueva consumían moluscos todo el año, pero sobre todo en los meses fríos. Las razones pueden ser varias, y esto no lo podemos saber con seguridad, pero las hipótesis apuntan a cosas que hoy conocemos bien: que en esos meses los moluscos tienen más carne y mejor sabor, porque acumulan más ácidos grasos y lípidos. Hay otra razón, que tiene que ver con el verano. Como señala el experto, en verano las mareas rojas pueden aumentar la toxicidad de los moluscos y, además, suben las temperaturas. Por eso, si se tarda en consumirlos, pueden acabar teniendo peor sabor o incluso contener toxinas.
Lo que sí se puede decir sin miedo a equivocarse, gracias a este estudio, es que los neandertales, a pesar de tener los recursos todo el año, sabían cómo gestionarlos. Y no lo hacían de manera aleatoria, sino con inteligencia.
Identifican a un posible médico entre las víctimas de Pompeya: murió intentando huir con su maletín
Vamos con la segunda historia del día. En todas las películas de catástrofes naturales hay un personaje que es médico y que, cuando huye del desastre, se lleva su maletín por si acaso. Pues bien, el protagonista de la segunda noticia de hoy, sin haber visto jamás una película de este tipo —ni de ningún tipo—, debió de pensar que su maletín podía serle útil.
Nos vamos a Pompeya, en concreto al lugar conocido como Orto dei Fuggiaschi, que en español sería el Jardín de los Fugitivos. Allí, allá por el año 1961, se encontraron 14 moldes de personas que habían muerto mientras intentaban huir de la ciudad durante la erupción del Vesubio, en el año 79 d. C.. Pues bien, ya de aquella, junto a una de esas personas, se había descubierto una cajita. Una cajita que se quedó un poco en el olvido. Y la noticia está en que ahora, por fin, esa pequeña caja se ha estudiado y ha dado información muy interesante.
¿Y cómo se ha hecho? Pues se han usado radiografías, tomografías y reconstrucciones en 3D con ayuda de la inteligencia artificial. Así han podido ver qué había dentro sin tener que abrir la caja ni dañarla. ¿Y qué había? Pues mira, oyente: pequeños instrumentos metálicos que se cree que pudieron ser material quirúrgico, y también una pequeña losa de pizarra que se utilizaba para preparar sustancias médicas o cosméticas. Algo muy interesante es cómo se cerraba la caja: tenía un sistema bastante sofisticado, metálico y con ruedas dentadas, que demuestra el alto nivel técnico de la época. Y otra cosa que se encontró fue una bolsa de tela con monedas de plata y bronce.
¿Y qué conclusiones se han sacado tras analizar esta cajita? Pues todo parece indicar que esa cajita era un botiquín médico. Es decir, que la persona que lo llevaba consigo mientras intentaba huir era un médico. De hecho, como dice el director de este parque arqueológico: “Este hombre se llevó consigo sus herramientas para estar preparado para reconstruir su vida en otro lugar gracias a su profesión, pero quizá también para ayudar a otros”.
¿Ves cómo esta persona cumplió con todos los clichés de los médicos ante una catástrofe? Si es que, al final, Hollywood no ha inventado nada.
Un joven se disfraza de su madre para ayudarla a sacarse el carné… y acaba en prisión
Llegamos a la última historia del día. Venga, te voy a hacer una pregunta: ¿a qué intento te sacaste el carnet de conducir? A veces es complicado y tienes que repetir el examen de conducir varias veces. Y justo de eso, de sacarse el carnet, va la última noticia de hoy.
En esta noticia nos vamos a Brasil, en concreto a Nova Mutum Paraná, que se encuentra en la región amazónica del país. La primera persona que vamos a conocer es María Schiave, una mujer que estaba intentando sacarse el carnet de conducir pero, después de tres intentos fallidos, estaba completamente desesperada. La verdad es que tres intentos no me parecen tantos; yo conozco gente que ha tardado bastante más.
La cuestión es que aquí entra en escena su hijo, Heitor Marcio Schiave, que al ver la desesperación de su madre decidió que su labor como hijo era intentar ayudarla. ¿Y cómo lo hizo? ¿La ayudó a sacarse el carnet? Bueno, sí y no. Decidió hacer el examen por ella. Claro, tú estarás pensando que esto no se puede hacer, que no te puedes presentar en nombre de otra persona. Y está claro que no, porque lo que hizo Heitor fue hacerse pasar por ella.
Y ojo, oyente, porque se metió fuerte en el papel: se vistió con la ropa de su madre, se pintó las uñas y se puso una peluca para imitar su pelo. Vamos, que se disfrazó de ella. La verdad es que no parece un plan sin fisuras, ¿verdad, oyente? Pero vamos a ver qué pasó. ¿Conseguirá Heitor engañar a los examinadores y sacar el carnet por su madre? La respuesta rápida es que no. Porque, ya desde el primer momento, tanto la policía como la examinadora notaron cosas raras. Llegó tarde, tenía la voz muy grave y su aspecto, como no podía ser de otra manera, no coincidía con los datos. Además, estaba extremadamente nerviosa. Hasta que, evidentemente, descubrieron que se trataba del hijo de la persona en cuestión. Como dijo la examinadora: “Dijo que había venido en lugar de su madre a hacer el examen, pero que ella no lo sabía”.
¿Y en qué terminó la cosa? Pues la verdad es que la jugada no le salió nada bien, porque no solo la madre suspendió, sino que al hijo lo detuvieron por estafa y terminó en el calabozo.
Pero lo más interesante de todo esto es que la gente, al conocer la noticia, empezó a criticar a los examinadores por no darle el aprobado a la madre. Tanto es así que han tenido que justificarse diciendo: “Recibimos un montón de críticas porque lo había hecho por amor a su madre. Pero, ¿qué pasa si ocurre un accidente o alguien muere? No podemos darle el carnet, los exámenes son serios”. Y yo, qué quieres que te diga, oyente: por muy graciosa que sea la historia, estoy de acuerdo con las autoridades. Conducir es algo muy serio y no se le puede dar el carnet a cualquiera.