2136. Cómo superar la “meseta del intermedio”
Hoy hablamos de cómo superar la meseta del intermedio.
Ponte en esta situación. Organizas una cena en tu casa e invitas a 20 amigos. Has prometido preparar 10 pizzas. Es mucho trabajo, pero todo el mundo va a colaborar. Al principio estás solo en la cocina: trabajas concentrado y en 10 minutos ya tienes lista la primera pizza. Vas a buen ritmo.
Llega el primer amigo y se une a la tarea. Ahora sois dos: en los siguientes 10 minutos hacéis dos pizzas. Perfecto, la productividad se ha duplicado, tiene lógica, una persona hace una pizza en ese tiempo, pues dos personas hacen dos pizzas. Poco a poco van llegando más invitados y todos quieren ayudar. La cocina se convierte en una cadena de producción: unos amasan, otros ponen el tomate, otros el queso… Piensas: “¡Perfecto! Ahora, en un momento, acabaremos las 10 pizzas”.
Pero ocurre algo inesperado. Cuando ya sois diez personas apretujadas en la cocina, en 10 minutos apenas lográis hacer 4 pizzas. ¿Cómo puede ser? En teoría deberíais ir mucho más rápido, deberías haber sacado 10 pizzas.
La respuesta es sencilla: la cocina se ha convertido en un caos. Hay demasiado ruido, no hay suficiente espacio en la encimera, algunas personas se estorban entre ellas, otras personas se han puesto de cháchara y se han distraído… Te has dado cuenta de que cada persona nueva que entra no aumenta la productividad al mismo ritmo, sino que llega un punto en el que prácticamente no se saca más trabajo adelante, llega un punto en el que se estanca la producción, por muchas más personas que participen.
¿Y por qué te hablo de pizzas? Pues, oyente, porque esto que ocurre cuando preparas unas pizzas en tu casa, también ocurre en el aprendizaje de español y en cualquier otro ámbito de la vida. Te presento la ley de los rendimientos decrecientes. Un día podemos dedicarle un episodio exclusivo, pero explicado de forma resumida, esta ley nos dice que cuando seguimos añadiendo recursos a una actividad, cada unidad adicional, cada recurso nuevo, aporta menos beneficio que la anterior. Estos recursos pueden ser tiempo, dinero, personas, esfuerzo, etc.
Esto significa que al principio de cualquier actividad, es fácil crecer, avanzar, pero llega un punto en el que te estancas. Y esto se ve en muchos ámbitos de la vida, pero el que nos interesa hoy es el aprendizaje de un idioma. Al inicio avanzas muy rápido. Pero luego llega el momento en que, aunque estudies lo mismo o incluso más horas que antes, el progreso es muy lento. Más esfuerzo, más horas invertidas en aprender, no significa más resultados. Entonces, cuando llegas a este punto, lo primero es que tienes que aceptar que vas a avanzar más lento, pero también tienes que darte cuenta de que para seguir mejorando necesitas cambiar la estrategia y empezar a hacer cosas distintas.
En los idiomas se dice que has llegado a la meseta del intermedio o intermediate plateau, en inglés. Este es un término que viene del inglés, sinceramente meseta del intermedio es un término que en español no suena muy natural porque es una traducción directa del inglés, por eso yo lo definiría de forma más natural como “estancamiento”. No avanzas, estás estancado.
Y este estancamiento es desesperante. Porque piensas: “¿Qué estoy haciendo mal? Dedico mucho tiempo al español, tengo clases, escucho podcasts, hago ejercicios, veo vídeos en español… ¿por qué no avanzo?”. Y la verdad es que no estás haciendo nada mal. Simplemente has llegado a un punto natural en el aprendizaje, y en ese punto seguir haciendo lo mismo ya no sirve.
La solución es cambiar la forma en que aprendes. Tendrás que salir de esa zona de confort y obligarte a hacer cosas nuevas: leer textos más complicados, hablar de temas que no dominas, escuchar a personas con distintos acentos, escribir textos más largos y más profundos y cosas así.
Obviamente la solución será distinta para cada estudiante, pero hoy vamos a ver algunos consejos e ideas generales.
Primero, antes de nada, tengo que decir que es normal avanzar más lento cuando llegas al nivel intermedio de un idioma, no hay que preocuparse mucho por esto. Es importante recalcar esto porque hay que entender las diferentes etapas del aprendizaje. En los niveles básico y básico-intermedio se avanza mucho más rápido. Sin embargo, es cierto que cuando llegas al nivel intermedio puedes notar que avanzas demasiado lento y quizá puede ser culpa de tu rutina. Ahí es cuando hay que hacer cambios, porque podría ser que tu rutina no esté bien adaptada a este nivel más exigente.
Uno de los principales motivos por el que los estudiantes se quedan estancados es porque se acomodan en escuchar o leer el mismo tipo de contenido, y también hablar o escribir de lo mismo, en cuanto a temática y también en cuanto a dificultad. Es decir, llegas al nivel intermedio y estás cómodo porque en tu rutina de español entiendes el 90 o 95% de lo que escuchas y además escuchas o lees sobre los temas que más te interesan. Tienes una clase de español y la conversación es una gozada con tu profesor, la disfrutas mucho, porque te comunicas perfectamente y no tienes casi fallos, seguramente porque sueles hablar siempre de temas similares y usar las palabras y expresiones que ya conoces. Y aunque eso está bien, te limita. La comodidad es agradable, pero en exceso nos perjudica.
Estás aquí, escuchando este pódcast, te hace muy feliz porque entiendes todo lo que digo… ¿Estás disfrutándolo, eh, oyente? ¿Estás cómodo? Bueno, pues querido oyente, ahí tienes un aspecto en el que podrías mejorar.
Por supuesto, no estoy diciendo que dejes de escuchar este pódcast, si lo disfrutas, aunque entiendas el 100 % de lo que digo es una buena rutina. Pero si prácticamente todo lo que escuchas o lees lo entiendes a la perfección, tienes que cambiar eso, tienes que empezar a sentirte un poquito incómodo.
Volvemos de nuevo a la regla del 80-20, que no voy a pararme en ella porque ya la mencioné la semana pasada. Pero bueno, tienes que empezar a consumir contenido más difícil, en el que no entiendas un 15-20 %. Tienes que estar en ese punto que sea suficientemente retador para aprender y para que también sea estimulante, pero que tampoco sea demasiado difícil. El contenido tiene que contener vocabulario y estructuras nuevas.
Y aquí entra otro concepto importante: el tipo de práctica. No es lo mismo escuchar un episodio de un podcast y cuando acabes dejarlo ahí, que escucharlo, tomar notas mientras lo escuchas, volver a escucharlo prestando atención a las partes que no entendiste, buscar todas las palabras que no entendiste en el diccionario, prestar atención a las estructuras gramaticales nuevas y, después de hacer todo eso, escribir un texto practicando esas nuevas palabras y estructuras o preparar unas notas para hablar sobre ese tema en una clase de español. ¿Ves la diferencia? Una cosa es una práctica simple y la otra es una práctica deliberada.
Si te sientes estancado, es posible que gran parte de tu rutina consista en lo que llamamos práctica simple. Escuchas pódcasts por placer, lees libros, charlas con un amigo en español, o charlas con tu profesor. Pero haces todo esto sin planificarlo mucho, no anotas las nuevas palabras, no dedicas tiempo a analizar ese audio o ese libro, no escribes o hablas sobre lo que has leído o escuchado… Es decir, consumes contenido pero sin dedicarle mucho esfuerzo a asimilarlo. No estoy diciendo que sea una mala rutina, está bien hacer eso, pero no es suficiente. Si la mayor parte de tu rutina es así, te va a costar salir del estancamiento.
La práctica deliberada es más intencional, más consciente. Por ejemplo, si tienes una clase con tu profesor, la práctica deliberada sería hacer varias cosas. Primero, preparar un tema antes de la clase, ver varios vídeos sobre el tema, anotar palabras o expresiones que no conoces y ponerte un objetivo para esa charla, que puede ser usar esas palabras durante la clase. Después pides feedback a tu profe, que te diga los errores que has cometido. Anota esos errores. Al acabar la clase, analiza los errores y escribe un texto resumiendo algunos temas que tratasteis en la conversación. Eso es la práctica deliberada. Es más tedioso, requiere más esfuerzo, pero es mucho más productivo.
Eso sí, esto no significa que ahora solo tengas que hacer práctica deliberada y olvidarte de las cosas más sencillas. Tienes que hacer las dos cosas. Puedes pensar que si solo buscas la eficiencia solo deberías hacer práctica deliberada, pero yo creo que eso a largo plazo no es sostenible. También es muy útil tener charlas relajadas en español, leer un libro o escuchar un pódcast que entiendes perfectamente y que no te requiere mucho esfuerzo. Eso es agradable y es reconfortante. Como se suele decir, una de cal y otra de arena.
Por ejemplo, un día puedes ver una serie que te encante, que entiendes bastante bien, con subtítulos y sin presiones, solo para disfrutar. Y al día siguiente puedes ver otra serie, pero esta vez de forma más deliberada. Primero ves el capítulo sin subtítulos, luego vuelves a ver el mismo capítulo con subtítulos y vas pausándola para revisar las palabras que no has entendido. Un día puedes leer un libro sin preocuparte mucho por las palabras nuevas, pero otro día puedes coger un artículo y analizarlo en detalle, subrayar palabras nuevas y escribir un pequeño resumen con ese vocabulario nuevo.
Otro tema que comentamos antes relacionado con la comodidad es que muchas veces somos monotemáticos. Por ejemplo, a mí me gustan los temas de economía y negocios, entonces en el pasado en muchas clases de inglés hablaba mucho de ese tema pero no hablaba de otros temas. Y eso limitaba mi aprendizaje. Una vez más, está bien hablar de lo que te interesa, claro que sí, pero hay que buscar un equilibrio, porque en la vida real no siempre vas a hablar de los temas que más te interesan. Entonces otra idea para salir de ese estancamiento es buscar nuevos temas.
De hecho, esto es algo que intentamos hacer en el podcast, hablar de temas diversos para no estancarnos solo en una temática. Busca temas nuevos y poco familiares: ciencia, economía, cocina, deportes, política, biografías, moda, salud… Cuanto más diverso el contenido, más rico será tu español.
Y otro consejo que ya hemos visto anteriormente: haz seguimiento de tu proceso. Es muy importante. Escribe las rutinas que vas a hacer cada día, haz una checklist e intenta cumplirlas cada día. Parece algo muy básico, pero funciona muy bien, porque si planificas el aprendizaje podrás tener una rutina equilibrada, con práctica más simple y práctica más deliberada y compleja. Así eres consciente de lo que estás haciendo. Y si después de un tiempo no avanzas o no te sientes cómodo, puedes ver qué has estado haciendo y qué cosas podrías cambiar.
Y por último, oyente, vamos a hablar de la mentalidad. Cuando llegas a este estancamiento, a esta meseta, parece kilométrica, parece un desierto y es complicado ver el final. Es posible que lleves años con esta sensación. Pues aquí tenemos que aplicar el optimismo realista, un tema del que hablamos Rebe y yo en el episodio premium 313. Tienes que ser optimista, no puedes tener dudas de que vas a salir de ese estancamiento, vas a alcanzar la fluidez, no puedes tener ni la mínima duda, pero, al mismo tiempo, tienes que ser consciente de que va a llevar tiempo, va a ser un proceso lento y va a requerir esfuerzo, tienes que esforzarte y poner de tu parte para salir de ahí, pero sabes que el esfuerzo vale la pena.
Es la famosa paradoja de Stockdale. Este concepto viene de James Stockdale, un militar estadounidense que pasó varios años como prisionero de guerra en Vietnam. Él decía que para sobrevivir tuvo que mantener dos ideas en su cabeza al mismo tiempo: por un lado, una fe inquebrantable en que saldría adelante, y por otro lado, la aceptación realista de que el camino sería duro y largo.
Stockdale contaba que, en el campo de prisioneros, los que peor lo pasaron fueron los prisioneros demasiado optimistas. Eran los que decían: “Estaremos fuera en Navidad”. Llegaba la Navidad… y seguían allí. Luego de nuevo fijaban otra fecha arbitraria: “Vale, seguro que para Pascua”. Y pasaba Pascua… y nada. Después ponían la esperanza en el 4 de julio, en Acción de Gracias… Y así una y otra vez. Cada fecha que se incumplía les rompía un poco más por dentro, hasta que perdían totalmente la esperanza.
En cambio, los que sobrevivieron mejor fueron los que tenían ese optimismo realista: no dudaban de que algún día saldrían, pero no se engañaban con fechas concretas. Aceptaban que la situación sería larga y difícil, pero mantenían firme la fe en que al final lo conseguirían.
Y creo que esto es exactamente lo que necesitas aplicar a tu aprendizaje de español. Tienes que estar absolutamente convencido de que llegarás a hablar con fluidez, de que superarás este estancamiento. Pero, al mismo tiempo, tienes que aceptar que no ocurrirá en una semana ni en un mes. Será un proceso lento, y a veces frustrante, con altibajos, y tienes que esforzarte, hacer cambios en tu rutina y ser constante.
Entonces no te pongas una fecha arbitraria como objetivo, no digas “en 2026 superaré el estancamiento”. Quizá sí, o quizá lo harás en 2027, no lo sé, pero lo importante es que tengas fe y hagas los cambios y esfuerzos necesarios para lograr tu objetivo. Cada pequeño paso te acercará a tu objetivo, aunque no puedas vislumbrar exactamente dónde acaba el camino. Este momento de estancamiento es como caminar con niebla, pero, tranquilo, oyente, porque la niebla en algún momento se disipará, solo tienes que seguir avanzando.



