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‘Atenas’, la tortuga que arrastraba la mitad de su peso en basura: redes, bolsas, cabos y hasta una caja
La cantidad de plásticos y basura que hay en el mar es un problema grave. Para muestra, la primera noticia de hoy.
La protagonista de esta historia se llama Atenas y es una tortuga boba juvenil de unos siete años. Para entender bien esta noticia es importante que te diga que pesa unos seis kilos. Y es noticia porque ha sido rescatada de milagro. Arrastraba una masa de basura que estaba enganchada en su aleta. Esa basura pesaba 3,5 kilos: redes, cabos, una botella de plástico, sacos e incluso una caja. Imagínate lo que es cargar con más de la mitad de tu propio peso durante un mes o más, que es lo que se cree que le pasó a Atenas. Vamos a ver cómo la rescataron y cómo se encuentra ahora.
Todo empieza el pasado 20 de septiembre, cuando se recibe un aviso de que hay una tortuga flotando frente a las costas de Tarragona. Los Agentes Rurales, que son los primeros en actuar en estos casos relacionados con animales, la encontraron, aunque les costó, porque apenas se veía entre toda aquella basura. Ellos la trasladaron a un centro de recuperación de animales marinos. Los veterinarios de este centro la examinaron y vieron que tenía daños graves. Como es natural con tanto peso encima, no podía mover bien la aleta donde llevaba enganchada la basura. De hecho, como cuenta uno de los veterinarios que la ha tratado: «Realizamos una placa y vimos que tenía el hueso fracturado y la aleta necrosada, por lo que hubo que operarla y amputársela». Es decir, a la aleta ya no le llegaba la sangre y no había más remedio que quitársela.
La pregunta es: ¿podrá volver al mar? La respuesta es que sí. Las tortugas pueden vivir sin una de sus extremidades. Como explica uno de los responsables del centro, las aletas traseras sirven sobre todo para dirigir el rumbo, mientras que las delanteras funcionan como remos y son las que dan la propulsión. A esta tortuga le tuvieron que amputar una de las aletas traseras. Así que, cuando pase su tiempo de convalecencia, Atenas podrá volver al mar.
Pero esta noticia nos recuerda que no es un caso aislado. Desde el centro dicen que, en lo que va de año, han tratado a ocho tortugas que se habían enredado con basura marina a la deriva, y a 65 tortugas con problemas de todo tipo. Y es que la basura en el mar es un problema serio: un estudio publicado en 2023 estimaba que hay más de tres millones de toneladas de plástico flotando en los océanos. Afortunadamente, también hay cada vez más centros y voluntarios dedicados a rescatar y recuperar a estos animales, como hemos visto en esta historia.
Para terminar, una recomendación de los expertos por si alguna vez te encuentras una tortuga en estas condiciones: llama a los servicios de emergencia, pero nunca intentes ayudarla tú mismo. ¿Por qué? Te lo explican ellos: «Entendemos que es una reacción muy lógica, pero puede tener muy malas consecuencias». Si intentas quitarle lo que lleva enganchado en las aletas, el cuello o la boca, podrías agravar sus heridas. Lo que sí podemos hacer todos, y es mucho más sencillo, es no tirar plástico ni basura al mar.
El autor que dejó su novela en una cesta a la puerta de una editorial explica por qué seguirá siendo anónimo: «Quiero que me compren y me juzguen por cómo escribo»
Vamos con la segunda noticia del día. A lo largo de la historia ha habido grandes escritores que se han escondido bajo seudónimos y que nunca han mostrado su cara. Un ejemplo muy reciente lo veremos en la segunda noticia de hoy.
Estamos en el 27 de noviembre de 2025, en Italia, más concretamente en Turín. Nos encontramos frente a un portal, pero no un portal cualquiera: es el de la editorial Einaudi, en la Via Biancamano. De repente, vemos aparecer a una persona que lleva una cesta de mimbre. Se para delante del portal, saca algo de la cesta y lo deja en la puerta. Es un manuscrito envuelto en una tela. Junto a él hay una nota escrita en italiano que dice «Abbiatene cura», es decir, «Cuidadlo». Firmado: «Autor del siglo XXI».
¿Qué pasó después? Pues que el libro se ha publicado con el título de Abbiatene cura, en referencia a esa nota, y se ha convertido en todo un fenómeno viral. En parte, claro está, por el misterio que envuelve tanto a su autor como a la forma en que llegó el manuscrito a la editorial. Aunque también por el libro en sí, porque desde la editorial dicen que el manuscrito los conquistó «por su impacto: es perturbador, inteligente e implacable».
¿Qué se sabe del autor? Más bien poco. Se sabe que es joven, que es profesor y es posible que sea de Turín. Él mismo se describe así: «Solo soy un tipo que ha escrito tres libros y ha sido rechazado durante 10 años. Esta vez, usé mis manos e ideas para promocionar mi proyecto. Tenía la novela y la puse en bandeja». Por cierto, poner algo en bandeja es una expresión que significa ponérselo muy fácil a alguien.
Pero lo cierto es que la publicación y la manera en que el autor lo ha conseguido han provocado bastantes críticas. Hay quien dice que es una simple estrategia de marketing, que en realidad todo esto está planificado por la editorial. Y hay otros autores que llevan años intentando publicar sin éxito y se quejan de que este lo haya conseguido con un gesto viral. Denuncian, en el fondo, una cultura del espectáculo en la que parece que solo consigues algo si lo haces de manera impactante, y no por tu trabajo. Curiosamente, el autor no está en desacuerdo con estas críticas. Él dice que su manera de hacer las cosas es precisamente una crítica a ese sistema y una muestra de lo agotador que es mandar tu trabajo a las editoriales y encontrarte una y otra vez con la misma respuesta: «Ya le avisaremos». Y, claro, también está la versión de la editorial. La editorial defiende que publicó el libro por su calidad, no solo por el gesto. Quién tiene razón, probablemente solo se sepa leyendo la novela.
Sea como sea, lo que está claro es que siempre es una buena noticia que una editorial dé una oportunidad a autores que nunca han sido publicados para que el mundo conozca su trabajo. ¿No te parece, oyente?
¿Sabías que puedes vivir gratis en un faro del siglo XIX cerca de San Francisco?
Llegamos a la última historia de hoy. No sé si a ti te pasa, oyente, pero yo siempre he sentido una especie de fascinación por los faros, puede que por ser sitios tan solitarios. De un faro, precisamente, es de lo que vamos a hablar en la última noticia de hoy.
Para conocer esta noticia nos vamos a Estados Unidos, a un lugar que está a una hora y media o dos de la ciudad de San Francisco. Se trata de Point Reyes, una zona costera protegida que gestiona el Servicio de Parques Nacionales. Allí nos vamos a uno de sus grandes reclamos turísticos: un faro. Es un faro del siglo XIX, construido en 1870, que estuvo funcionando durante más de cien años. Hoy ya no está en uso como faro, pero se ha convertido en un lugar histórico que recibe a miles de visitantes cada año.
Pues bien, la noticia está en que el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos publicó una oferta para buscar a una persona voluntaria que viviera y trabajara junto a este faro durante el invierno. El trabajo consiste en recibir a los visitantes, darles pequeñas charlas sobre la historia del faro y atender la tienda. Son unas 30 horas semanales repartidas en cuatro días. Ojo, que no olvidemos que estamos hablando de un faro en pleno invierno, así que lo más previsible es que haya niebla, viento y temporales. Vamos, que si quieres optar a un trabajo así, por lo menos que no te dé miedo el mar.
¿Qué ofrecen a cambio? No olvidemos que es voluntariado, así que no hay remuneración económica. Pero, eso sí, ofrecen alojamiento gratis: un apartamento a cinco minutos andando del faro, con las necesidades básicas cubiertas, porque incluye internet, luz, agua y servicio de lavandería. Y, por si te lo estabas preguntando, la forma de optar al puesto era simplemente registrarse en el portal de voluntariado del Gobierno de Estados Unidos. Digo «era» porque, al parecer, la respuesta fue tan grande que cerraron las solicitudes a los pocos días. Está claro que lo de vivir junto a un faro atrae a mucha gente.
La verdad es que, aparte de lo duro que tiene que ser vivir junto a un faro en los meses de invierno, ¿no te parece que tiene que ser muy renovador tener acceso a un lugar alejado de todo el ruido con el que convivimos cada día?
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