samedi 23 mai 2026

Cours de conversation en espagnol du 22 mai

 2287. Noticias en español


Una mutación dio a los humanos el don del habla. Estos ratones también la tienen

¿Qué me dirías si te digo que hay ratones que se cantan entre ellos? Seguramente que es inteligencia artificial. Pues no, en esta primera noticia vamos a descubrir que es totalmente real.

Para conocer esta historia, tenemos que ir a unos bosques nubosos de Centroamérica. Allí nos vamos a encontrar unos ratones muy pequeños, que pesan menos que una bombilla, conocidos como ratones cantores de Alston. ¿Por qué se les llama así? Pues porque estos pequeños roedores tienen una particularidad: se comunican entre ellos con una especie de canciones que pueden durar hasta 16 segundos. Emiten unos sonidos sónicos y ultrasónicos que recuerdan un poco a los de una cigarra. Y lo interesante es que parece una conversación de verdad, porque los ratones no se interrumpen entre ellos hasta que la canción termina.

Esto lleva intrigando a los investigadores desde hace años. Se preguntaban: ¿qué hace que estos ratones sean capaces de comunicarse así sin tener cerebros humanos? Para responder, vamos a irnos un poco más atrás, al momento en que empezó la investigación. Ya en el año 2019, el biólogo Arkarup Banerjee y su equipo se dieron cuenta de que esas canciones se parecían mucho a las conversaciones que tenemos los humanos. Sabían que la clave estaba en los cerebros, pero no eran capaces de ver las diferencias al comparar a estos ratones con otros de laboratorio.

Como querían respuestas, utilizaron una técnica llamada MAPseq, que nunca antes se había usado para comparar cerebros de dos especies. Explicado de forma sencilla, esta técnica les da a los científicos un mapa muy detallado de dónde se conecta cada neurona en todo el cerebro. ¿Y qué descubrieron? Que sí había diferencias. De hecho, los ratones cantores tenían aproximadamente el triple de neuronas que enviaban señales desde la corteza motora hasta dos regiones específicas del cerebro. Aunque pueda parecer un cambio sutil, ha sido la clave para responder a esa pregunta.

Y lo más interesante es que podría tratarse de la misma mutación que nos permitió a los humanos tener la capacidad de hablar. Uno de los autores del estudio dice que este descubrimiento plantea preguntas muy interesantes sobre cuánto “recableado” del cerebro hizo falta en la evolución del lenguaje humano.

Esto abre posibles vías de estudio para una pregunta que la neurociencia todavía no ha resuelto: ¿qué hace que algunos animales tengan habilidades excepcionales que otros no tienen?


El autor principal del estudio, Banerjee, contó que tenía todo el rato en la cabeza una cita de Charles Darwin de 1871. Darwin decía que la diferencia entre la mente del ser humano más simple y la mente más desarrollada de un animal era una cuestión de grado, no de clase. Es decir, no es una diferencia abismal, sino una cuestión de nivel. Y Banerjee añade que, gracias a este estudio, cada vez hay más indicios de que esa idea podría tener algo de verdad.

Descubre que desciende de un colaborador de las SS y que su familia ocultaba un cuadro robado por los nazis: “Siento vergüenza”

Llegamos a la segunda historia del día. Yo creo que a la mayoría de nosotros nos ha pasado que, al hacernos adultos, hemos conocido secretos de nuestra familia. En muchos casos son secretos pequeños, sin mucha importancia. Pero en otros casos son secretos que te pueden cambiar para siempre. Como ejemplo, la segunda historia de hoy.

Viajamos a los Países Bajos. Allí, en la casa de la familia Seyffardt, lleva colgado durante generaciones un cuadro llamado Retrato de una joven, del pintor neerlandés Toon Kelder. Y ahora, en la actualidad, un descendiente de esta familia ha descubierto algo que no se esperaba para nada.

Resulta que este hombre, al investigar la historia de su familia, se enteró de dos cosas que le dejaron sin palabras. La primera, que descendía de Hendrik Seyffardt, un general voluntario de las SS que fue asesinado por la resistencia neerlandesa en el año 1943. Y la segunda, que ese cuadro que tenía la familia podía tener un origen muy turbio. Entonces decidió ponerse en contacto con el detective Arthur Brand, al que se conoce como el “Indiana Jones del mundo del arte”, y que se dedica a localizar obras de arte robadas.

Brand investigó el cuadro y le contó la historia completa. Ese Retrato de una joven había pertenecido a un marchante de arte judío llamado Jacques Goudstikker, dueño de una enorme colección de pinturas. Goudstikker murió mientras huía de los nazis en el año 1940. Tras su muerte, los nazis saquearon su colección y muchos de sus cuadros fueron a parar a una subasta. Parece ser que fue allí donde el antepasado general de las SS adquirió el cuadro, y desde entonces ha estado en la familia.


Este hombre no solo descubrió que en su familia había un cuadro robado, sino que su antepasado había sido un alto cargo de las SS. Cuando habló con su abuela, ella le confirmó que el cuadro lo habían comprado durante la Segunda Guerra Mundial, pero que sabían perfectamente lo que era. Según le dijo, era arte judío robado a Goudstikker, era “invendible” y, sobre todo, no se lo podía contar a nadie.


¿Qué va a pasar ahora? Tanto este descendiente como la actual propietaria del cuadro han dicho que quieren devolverlo a los herederos de Goudstikker. El descendiente que destapó el caso ha explicado que siente vergüenza ante toda esta situación y entiende perfectamente que la familia del marchante quiera recuperar la obra. Eso sí, legalmente la cosa es complicada, porque por el tiempo que ha pasado la policía no puede confiscar el cuadro.

Habrá que esperar a ver cómo termina este asunto. Mientras tanto, te pregunto, oyente: ¿el secreto familiar del que tú te has enterado es de este nivel? Espero que no.

La azotea donde los Beatles dieron su último concierto, disuelto por la Policía, se convertirá en un museo

Llegamos a la última noticia del día. Una pregunta: ¿sabes cuál fue el último concierto de los Beatles? Pues de ese mítico concierto vamos a hablar en la última noticia de hoy.

Hacemos un viaje al pasado y nos vamos a Londres, al 30 de enero de 1969. Más concretamente, al número 3 de Savile Row, sede en ese momento de la discográfica Apple Corps. Y todavía más concretamente, a la azotea del edificio. Allí están los cuatro integrantes de los Beatles: John, Paul, George y Ringo. Hacía tiempo que no tocaban en directo: para ser exactos, dos años y medio, desde el 29 de agosto de 1966, en San Francisco, Estados Unidos.

Antes de salir hubo dudas sobre si hacer o no el concierto. Había problemas evidentes entre McCartney y Lennon, pero George dijo que se tocaba. Hacía frío, unos ocho grados, y soplaba el viento, así que tuvieron que coger los abrigos de sus parejas. Se pusieron a cantar en ese concierto improvisado, los fans no se lo podían creer y la calle se colapsó en pocos minutos. Tocaron canciones como Don’t Let Me Down, I’ve Got A Feeling o Get Back. Pero, a los 42 minutos, se acabó: los vecinos se quejaron del ruido, llamaron a la policía y pararon el concierto. Ninguno de ellos sabía que aquel día sería su último concierto, jamás volverían a tocar juntos.

Pues ese edificio se va a convertir en el primer museo oficial de la banda en Londres. Se llamará The Beatles at 3 Savile Row y abrirá sus puertas el año que viene, aunque desde ahora ya se pueden reservar entradas en la página web. Y es que, para los fans de los Beatles, este es un lugar de peregrinaje en Londres, junto al famoso Abbey Road, claro. Cada día se acercan al edificio fans de la banda para sacar fotos, pero ahora podrán entrar y recorrer las mismas estancias que pisaron sus ídolos.

¿Qué se podrá encontrar en el museo? Pues son siete plantas con material inédito de Apple Corps. Estará abierta, por supuesto, la azotea, e incluso habrá una recreación del estudio original donde se grabó, por ejemplo, la maravillosa Let It Be. Como dicen desde la compañía, este proyecto es cerrar un círculo. Lo explican así: desde su creación en 1968, Apple Corps Ltd. ha gestionado los intereses creativos y comerciales de los Beatles, y este anuncio cierra un ciclo, ya que la compañía regresa a su sede original más famosa.

Paul McCartney está encantado con la idea. Como él mismo ha contado, hay muchos recuerdos especiales entre esas paredes, por no hablar de la azotea. Dice que el equipo ha elaborado unos planes realmente impresionantes y que está deseando que la gente lo vea cuando esté terminado.

Si eres fan de los Beatles, seguro que cuando subas a esa azotea y cierres los ojos, casi podrás sentir a la banda tocando tu canción favorita solo para ti.