El Rey recuerda que el pueblo gitano forma parte de la identidad de España
Fetén es la palabra con la que quiero comenzar este saludo breve a los oyentes de radio exterior en el año en que conmemoramos el 600 aniversario de la llegada a la Península del pueblo gitano. Es fetén estar hoy con vosotros y me siento fetén por la invitación de la radio Pública para participar en esta emisión. Esta palabra del caló o romaní ibérico que trajeron los gitanos, hace seis siglos a nuestro país refleja la alegría de un aniversario con el que me gustaría poner en valor la historia que compartimos. En enero de 1425 un hombre llamado Juan Conde de Egipto menor obtuvo el primer salvoconducto para poder viajar libremente por España. 600 años después la historia de los gitanos españoles es aún una gran desconocida una historia muchas veces de persecución y resistencia que duró hasta que nuestra Constitución actual dotó a todos los ciudadanos españoles de iguales derechos y deberes y aún hoy las cifras revelan rechazos discriminaciones y estereotipos negativos que muchos compatriotas gitanos siguen sufriendo. Por eso este 2025 conviene recordar que la historia de España también está construida junto a la identidad del pueblo gitano, un pueblo solidario y orgulloso de su raíces siempre dispuesto a aportar. Un pueblo de paz, arte y cultura que forma parte de nuestro ser como nación. Jelem jelem lugone dromar este largo camino no ha sido fácil, pero tenemos referentes como el poeta y filólogo José Maya el primer catedrático gitano de España que nos recomendó reconocer al otro, sin prejuicios con la mirada limpia. Que no se nos olvide en este aniversario que las personas gitanas continúan enfrentándose con barreras en áreas tan importantes como la vivienda y el empleo y con necesidades significativas en salud y educación, que no se nos olvide tampoco esa valiosa huella social cultural y lingüística que el pueblo gitano ha aportado a nuestro país. Compartamos este año con un mensaje de gratitud a las personas gitanas de España con las que nos une un pasado común y con quienes construimos hoy un presente y futuro de respeto y comprensión mutuos. Gracias a radio exterior por ser la voz de España en los cinco continentes y gracias por celarme otra preciosa palabra caló para acompañaros hoy en mi Debut radiofónico como rey y como padrino de honor de esta conmemoración.
Expresiones con “cara”
Tenemos cinco expresiones que contienen la palabra cara.
De esta manera, te presentamos las cinco expresiones del día de hoy: tener monos en la cara, tener buena / mala cara, dar la cara, tener cara y, por último, costar un ojo de la cara.
Para poner en práctica las expresiones de hoy, vamos a seguir una historia de venganza, la historia de Pepe y Natalia, dos hermanos que no tienen una gran relación y a los que les gusta hacerse la vida imposible. ¡Vamos allá!
«Era domingo y Natalia y Pepe, dos hermanos adolescentes poco madrugadores, se despertaron casi a la hora del almuerzo. Justo al ver a su hermana, Pepe se quedó mirándola fijamente y empezó a reírse a carcajadas. Natalia le dijo con cierto enfado: ”¿Por qué me miras así? ¿Tengo monos en la cara o qué pasa?”. Pepe le dijo que fuera a mirarse al espejo y entendería los motivos de su sorpresa. En el cuarto de baño se dio cuenta de que tenía la cara hinchada y llena de sarpullidos. “Te voy a matar”, gritó Natalia a su hermano. Alarmados por los gritos, los padres fueron a ver qué estaba pasando. Vieron a Natalia y le comentaron: “¡Uf, qué mala cara tienes, hija! ¿Estás bien? ¿Has vuelto a comer cacahuetes?”. Natalia parecía haber sufrido una reacción alérgica. La reacción en la cara era considerable por lo que Natalia entró en pánico; en tan solo dos días iba a ser su graduación del instituto. Aún sin parar de reírse, Pepe dio la cara y asumió la culpa: “Quería gastarte una broma, hermana. Puse cacahuetes en la ensalada que preparé anoche. Eso sí, no pensaba que fuera a tener este resultado. ¡Qué mala suerte! No obstante, tengo que reconocer que tu cara es un auténtico cuadro”. “¡Qué cara tienes!”, le gritó Natalia. Y continuó: “Eres un sinvergüenza, qué cara tienes, voy a vengarme por lo que me has hecho. Esto no tiene ni pizca de gracia”. Pepe siguió riéndose y le contestó: “¿Qué cara tengo yo? Todo lo contrario, ¡qué cara tienes tú! ¿Te has mirado al espejo antes de decirme eso? Tienes la cara hinchada y llena de sarpullidos. Vas a tener una fiesta de graduación inolvidable”. Natalia prometió venganza y precisamente eso hizo ese mismo día. Después de ponerse algunas cremas en la cara, fue a una tienda cercana para comprar un tinte para el pelo, un tinte de color morado. Compró uno que le costó un ojo de la cara, pero no le importó, quería comprar el tinte de mejor calidad. Llegó a casa, se metió en su habitación y esperó a que todos se fueran a dormir. Mientras su hermano dormía, entró en su habitación con el tinte de pelo y se lo puso por las cejas, la barba y la cabeza. Tenía miedo de que Pepe se despertara y la pillara con las manos en la masa pero, por suerte, Pepe no notó nada. Las risas cambiaron de bando la mañana siguiente. Nada más despertarse, Pepe fue al cuarto de baño y se dio cuenta de que la amenaza de su hermana se había cumplido. Tal fue su horror que ese día no fue al instituto, sino que se quedó en casa intentando quitarse ese llamativo tinte».
Como suele decirse, la venganza es un plato que se sirve frío. Natalia no dudó ni un segundo en vengarse de su bromista hermano. Dicho esto, vamos a analizar las cinco expresiones de la historia. ¡Vamos a por ellas!
Tener monos en la cara
Empezamos con la expresión tener monos en la cara. Esto es lo que le dijo Natalia a su hermano cuando este se quedó mirándola: «“¿Por qué me miras así? ¿Tengo monos en la cara o qué pasa?”. Pepe le dijo que fuera a mirarse al espejo y entendería los motivos de su sorpresa».
La expresión tener monos en la cara se usa cuando alguien nos mira fijamente a la cara y no sabemos los motivos. Pepe se quedó mirando fijamente a Natalia debido a su reacción alérgica y, precisamente, ella le dijo: “¿Tengo monos en la cara?”.
Esta frase la escuché mucho en la escuela cuando era niño. En ocasiones, el maestro explicaba algo y nosotros no entendíamos lo que teníamos que hacer. Entonces, él decía: “Venga, chicos, ¿a qué estáis esperando para resolver el problema? ¿Acaso tengo monos en la cara? ¡Dejad de mirarme y empezad a trabajar!”.
Tener buena / mala cara
Y así seguimos con la segunda expresión del día: tener buena / mala cara. Los padres de nuestros protagonistas le dijeron esto a Natalia: “¡Uf, qué mala cara tienes, hija! ¿Estás bien? ¿Has vuelto a comer cacahuetes?”.
Si hablamos de buena o mala cara, no hablamos de belleza. En este caso, hablamos del aspecto. Alguien tiene buena cara cuando tiene buen aspecto, cuando se encuentra bien. En cambio, alguien tiene mala cara, cuando se encuentra mal o tiene mal aspecto.
Puedes tener buena o mala cara por motivos de salud, cansancio, alegría, enfado… En nuestra historia, Natalia tenía mala cara debido a la reacción alérgica de los cacahuetes.
Así pues, si decides salir de fiesta un jueves por la noche teniendo que ir al trabajo el viernes por la mañana, es posible que el jefe te diga que tienes mala cara al día siguiente.
Dar la cara
Llegamos a la tercera expresión del día: dar la cara. Este es el fragmento de la historia donde aparece: «Aún sin parar de reírse, Pepe dio la cara y asumió la culpa: “Quería gastarte una broma, hermana. Puse cacahuetes en la ensalada que preparé anoche».
Qué broma de tan mal gusto gastó Pepe… Bien, pues decimos que una persona da la cara cuando se responsabiliza de sus actos, cuando responde por lo que ha hecho. Pepe no se escondió y dijo que fue él quien puso los cacahuetes en la ensalada. No obstante, reconocerlo no le exime de ser un mal hermano.
Imagínate que tu hijo roba unas gominolas en la tienda y el dependiente lo descubre con las manos en la masa. En esa situación, le dirás a tu hijo que dé la cara, que reconozca su culpa, se disculpe e intente compensar el daño causado. También es posible que tu hijo salga corriendo asustado y seas tú quien tenga que dar la cara por él y disculparte.
Tener cara
Cambiamos el verbo dar por el verbo tener y hablamos de la cuarta expresión del día: tener cara. A Natalia no le gustó ni un pelo la broma de su hermano, por eso le gritó: “Eres un sinvergüenza, qué cara tienes, voy a vengarme por lo que me has hecho. Esto no tiene ni pizca de gracia”.
¿Qué le quiso decir Natalia a su hermano? Pues le quiso decir que tenía muy poca vergüenza. En España, se dice que alguien tiene cara o tiene mucha cara cuando es un sinvergüenza y un descarado, cuando no piensa en los otros o se aprovecha de ellos.
Hablamos ahora del amigo que casualmente siempre se olvida la cartera en casa cuando es el momento de pagar en el restaurante; ese amigo tiene cara. O ese compañero de trabajo que casualmente se pone enfermo el día en el que hay que hacer más trabajo en la empresa. Sí, ese compañero tiene mucha cara.
Costar un ojo de la cara
Ahora dejo de criticar a la gente para hablar de la quinta y última expresión del día: costar un ojo de la cara. Se ha usado justo cuando hablábamos de las acciones de Natalia: “Después de ponerse algunas cremas en la cara, fue a una tienda cercana para comprar un tinte para el pelo, un tinte de color morado. Compró uno que le costó un ojo de la cara, pero no le importó, quería comprar el tinte de mejor calidad”.
Como sabes, esta es una expresión muy habitual en español. De hecho, la hemos comentado en algún episodio anterior. ¿Qué significa que algo cuesta un ojo de la cara? Pues significa que es muy caro.
Imagínate que te vas de vacaciones a las islas Maldivas. Un amigo te pregunta: “¿Cuánto te han costado las vacaciones?”. Si no quieres decirle la cantidad exacta, podrás decirle: “Me han costado un ojo de la cara. Aún estoy llorando al mirar mi cuenta bancaria”.
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