2146. El 12 de octubre
Hoy hablamos del Día de la Fiesta Nacional de España.
El 12 de octubre se celebra la Fiesta Nacional de nuestro país, que hace referencia al día en que Cristóbal Colón y su expedición pisaron por primera vez América.
Evidentemente, la importancia de este día es que una expedición española llegó por primera vez a lo que se conoció como el Nuevo Mundo, América. Eso ocurrió el 12 de octubre de 1492. Pero el hecho de celebrar la fiesta nacional este día ocurrió mucho más tarde. En el año 1892 la reina regente de España, María Cristina de Habsburgo, firmó un decreto por el que se declaraba el 12 de octubre fiesta nacional.
¿Cómo se celebra en España? Lo primero que tienes que saber es que ese día, al ser un festivo nacional, no se trabaja: es un día de fiesta. Es decir, que si tú ese día estás en España, te vas a encontrar la mayoría de las tiendas cerradas. Este año el 12 de octubre fue un domingo, entonces a muchos trabajadores no les afectó que fuese festivo, porque el domingo mucha gente no trabaja. Sin embargo, en varias comunidades autónomas movieron el festivo al lunes para que los trabajadores tuvieran un día sin trabajo.
¿Qué actos hay ese día? El acto principal se produce en Madrid, y es el Desfile de la Fiesta Nacional, que básicamente es un desfile militar presidido por el Rey, el presidente del Gobierno y demás autoridades. Este es el acto más institucional, pero luego en muchos lugares ese día hay conciertos y actividades culturales, por ejemplo, ese día algunos museos ponen el acceso gratuito.
Realmente la fiesta en sí no tiene mucho más, lo relevante y de lo que nos gustaría hablar hoy en este episodio es de los hechos que se conmemoran.
¿Cómo llegó Colón a América? Vamos a poner un poco de contexto para que entendamos el porqué de la llegada de Colón a estas tierras. En la época de la que vamos a hablar, los europeos pensaban que solo existían dos continentes más además de Europa: Asia y África. Estaban conectados con estos continentes a través del comercio, sobre todo de seda y especias, en la conocida como Ruta de la Seda. Lo que ocurre es que, con la caída del Imperio bizantino en el siglo XV, los otomanos tomaron el control de esta ruta y los europeos tenían que buscar nuevas rutas para el comercio.
La nueva ruta que encontraron los portugueses era dar la vuelta a África, pero evidentemente era una opción muy larga y, por lo tanto, costosa. Y entonces aparece Cristóbal Colón y dice que él tiene una alternativa basándose en la idea de que la Tierra era redonda. ¿Cuál era la alternativa? Llegar a Asia viajando hacia el oeste. Se lo plantea a varios países, pero nadie cree que esta opción sea viable. Hasta que se lo propone a los Reyes Católicos y estos aceptan patrocinar la expedición a cambio de que expandiera el cristianismo. Por este motivo la expedición llevaba la bandera de Castilla, que era como entonces se conocía a la actual España. Recordemos que España en esa época no existía todavía y lo que había eran diferentes reinos que poco a poco se fueron uniendo y unificando.
De esta manera, el 3 de agosto de 1492, Colón sale de Palos de la Frontera, en Huelva, liderando una expedición formada por tres naves: la Santa María, la Pinta y la Niña. Pero, claro, en este viaje había un problema de cálculo, y es que Colón pensaba que la Tierra era un 25 % más pequeña de lo que en realidad es. El caso es que inician la ruta y el 12 de octubre llegan a la isla de Guanahani, en las Bahamas. Pero, ojo, oyente, porque en ese momento Colón pensaba que había llegado a Asia. El continente americano era totalmente desconocido para los europeos y él creía que efectivamente había llegado a las costas del continente asiático. De hecho, un dato interesante sobre Colón, es que él mismo murió sin saber que había llegado a América. Él solo vivió 14 años más después de su primer viaje al continente americano y en todo ese tiempo todavía pensaban que había llegado a Asia.
A partir de aquí la historia se vuelve compleja. Es cierto que lo que hoy llamamos “descubrimiento” no lo fue para quienes ya habitaban esas tierras desde hacía siglos, con culturas, lenguas y tradiciones propias. Para ellos, la llegada de los europeos significó una irrupción repentina que transformó su mundo. Más que un descubrimiento, fue un encuentro, y también un choque, entre dos civilizaciones que hasta entonces habían estado separadas.
Los territorios a los que llegaron las expediciones pasaron a formar parte de la Corona de Castilla. Los Reyes Católicos y sus sucesores vieron en estas nuevas tierras la posibilidad de expandir la fe cristiana, ampliar sus dominios y acceder a recursos muy valiosos, como el oro. Con ello, España se convirtió en la primera potencia global de la época, y durante siglos mantuvo una profunda relación política, cultural y económica con América.
No obstante, esta expansión también trajo consecuencias negativas para los pueblos originarios. Hubo enfrentamientos, explotación, imposición cultural y la llegada de enfermedades desconocidas que causaron enormes pérdidas de población.
De hecho, las epidemias fueron quizá el factor más letal de la colonización. No fue a propósito, porque en esa época se desconocía cómo funcionaban los anticuerpos y las enfermedades, pero con la llegada de los conquistadores, enfermedades como la viruela, el sarampión o la gripe se propagaron con rapidez y mataron a muchísimas personas. Eran enfermedades desconocidas en América y los indígenas no tenían defensas biológicas contra ellas. Se calcula que aproximadamente el 70 % de todas las muertes de este periodo fueron debido a las enfermedades, la población indígena sufrió un colapso demográfico enorme debido a estas enfermedades. Este colapso demográfico favoreció la expansión española.
La llegada de los españoles también permitió un intenso intercambio entre civilizaciones que transformó el futuro de ambos continentes. Europa recibió cultivos como el maíz, la patata, el tomate, el cacao o el tabaco, que revolucionaron su agricultura y gastronomía, mientras que en América se introdujeron animales como el caballo, el ganado vacuno o el cerdo, además de cultivos europeos como el trigo, la caña de azúcar o el café.
También se difundió la religión cristiana, en muchos casos impuesta por la fuerza, mientras que en otros casos fueron adaptaciones voluntarias o debido a acuerdos o alianzas entre los españoles y algunos pueblos originarios de América.
Durante los primeros 100 años de colonización, España fundó más de 200 ciudades en América. Se construyeron decenas de iglesias, conventos y fortalezas, y la Iglesia Católica fundó las primeras universidades del continente, como la de Santo Domingo en 1538, la de México en 1551 y la Universidad de Lima en 1551. También se levantaron puertos estratégicos como Veracruz, Cartagena y La Habana, además de caminos reales y acueductos que conectaban las colonias. En apenas un siglo, el continente pasó a tener una sólida red de ciudades, instituciones y edificios públicos. Sin embargo, este rápido desarrollo también tuvo un alto coste humano y cultural para las poblaciones indígenas, que sufrieron explotación, pérdida de sus tierras y la imposición de una nueva religión y forma de vida. Durante las primeras décadas de la colonización los indígenas fueron esclavizados y sometidos a trabajos forzados, sin contar con ningún tipo de derecho.
El 12 de octubre, aunque es la fiesta nacional de España, genera opiniones encontradas. Para algunas personas es un día de celebración de la unión cultural e histórica entre España y América y un día importante en la historia de España, que dio lugar a la América que conocemos hoy día, con muchos países hispanos que comparten idioma, cultura y tradiciones. En cambio, otras personas lo consideran como una efeméride negativa y este es un día de recuerdo de los abusos sufridos por los pueblos indígenas.
Y ahora vamos a abrir un melón, una expresión que se usa para decir que vamos a hablar de un tema controvertido. En los últimos años han surgido más voces críticas sobre el descubrimiento de América y la figura de Cristóbal Colón. Estas críticas señalan lo que hemos ido comentando a lo largo de este episodio: el sufrimiento de los pueblos indígenas, las guerras y las injusticias que se cometieron.
Esas son cosas evidentes. Sin embargo, el gran debate es si debemos juzgar el pasado con los valores del presente. En el siglo XV, XVI y también en los posteriores siglos las guerras de conquista eran habituales en todo el mundo. De hecho, el propio continente americano, antes de la llegada de los españoles, también estaba inmerso en diferentes guerras que enfrentaban a los pueblos originarios, y había relaciones de poder y sometimiento entre los distintos pueblos indígenas.
En la época precolombina, es decir, antes de la llegada de Colón, el Imperio azteca, por ejemplo, se había expandido mediante campañas militares y exigía tributos muy duros a los pueblos sometidos. Lo mismo ocurría con el Imperio inca, que se había construido conquistando y dominando a otras comunidades indígenas. Y esto explica algo que a veces se olvida: los españoles no conquistaron esos enormes imperios ellos solos, sino que contaron con la ayuda de muchos pueblos indígenas que estaban cansados de ese sometimiento.
En el caso de los aztecas, Hernán Cortés logró aliarse con ciudades como Tlaxcala, que llevaba años resistiéndose al dominio de Tenochtitlán. Los tlaxcaltecas, totonacas y texcocanos vieron en los españoles una oportunidad para liberarse del poder azteca, y por ese motivo aportaron miles de guerreros a la expedición de Cortés. Se calcula que más de 100.000 indígenas aliados lucharon junto a unos 900 españoles. Sin ese apoyo, probablemente la conquista de México hubiera sido imposible.
Algo parecido ocurrió en el Imperio inca. Francisco Pizarro se aprovechó de la rivalidad interna entre los partidarios de Huáscar y los de Atahualpa, dos hermanos que habían librado una guerra civil por el trono inca. Muchos pueblos sometidos por los incas vieron también en los españoles un aliado para escapar del control de Cuzco. En la conquista de Cuzco, Pizarro contaba con menos de 200 soldados y se estima que contó con la ayuda de entre 10.000 y 20.000 aliados indígenas.
Obviamente los españoles tampoco eran unos santos, porque aprovecharon estas guerras internas de los indígenas en su favor para poder expandir su dominio. Los españoles no tenían como objetivo ser los liberadores de los pueblos oprimidos, eso está claro, aprovecharon esta situación para poder dominar el territorio, llegando a acuerdos con estos pueblos.
En cuanto al trato de los indígenas, hay quienes destacan que España fue la primera potencia colonial en debatir de manera seria los derechos de los pueblos conquistados. Al principio, a los indígenas los trataban de forma muy injusta, como si no fueran seres humanos, tratándolos como pueblos sometidos, sin reconocerles derechos ni condición humana equiparable a la de los europeos. Pero ya a principios del siglo XVI, dentro de España se empezó a debatir sobre los derechos de las poblaciones indígenas.
Algunos intelectuales y religiosos, como los frailes Bartolomé de las Casas y Francisco de Vitoria, denunciaron los abusos cometidos y defendieron que los indígenas tenían alma, razón y derechos. Gracias a este tipo de personas con conciencia crítica se aprobaron las Leyes de Indias en 1542, un conjunto de normas que reconocían la dignidad de los pueblos originarios y establecían que eran seres humanos libres bajo la protección de la Corona.
Aunque en la práctica esto no acabó con las injusticias y los abusos. Las normas muchas veces no se aplicaban, y el sistema colonial generó desigualdades profundas entre españoles, criollos, mestizos e indígenas. Para aclarar estas categorías, los españoles son los nacidos en España, los criollos eran los ciudadanos nacidos en América pero con padres españoles y los mestizos eran los que tenían un progenitor indígena y otro español o criollo.
Y este es un punto también interesante del debate histórico. En América se produjo un proceso intenso de mestizaje. Desde los primeros años de la conquista hubo uniones entre españoles e indígenas que dieron origen a nuevas generaciones mestizas. Este mestizaje contrasta con lo ocurrido en colonias de otros países colonialistas de la época, donde lo habitual fue mantener una separación rígida entre colonos y pueblos indígenas, hasta llegar en muchos casos a la expulsión o exterminio de las comunidades originarias.
Sin embargo, es bien sabido que el mestizaje en América también fue un proceso donde hubo desigualdad e injusticias. Muchas de las uniones entre colonizadores e indígenas se produjeron bajo coacción o sometimiento. Y durante muchos años los mestizos tuvieron menos derechos que los criollos. Este tipo de desigualdades, entre otras cosas, fueron las que llevaron a las posteriores revoluciones e independencias de los países de Hispanoamérica.
En este sentido, la herencia española tiene una particularidad: dio origen a un mundo hispano muy diverso. Millones de personas comparten una base cultural común que ha sobrevivido durante siglos y que tiene muchas similitudes, pero también muchas diferencias gracias a este mestizaje y a la herencia de los pueblos indígenas.
Bueno, podríamos seguir hablando sobre la historia de América durante horas, porque es una parte de la historia muy interesante y fue un proceso que trajo cosas malas pero también cosas buenas, al final, una parte del mundo es el resultado de ese proceso.
Es una parte de la historia que es normal que produzca polémica, pero para bien o para mal es parte de nuestra historia. Ha sido un episodio largo y aún así hay un montón de cosas que no hemos podido debatir. Si este tema interesa, otro día podemos ahondar más en la organización colonial y las injusticias sufridas por los indígenas y los mestizos.
Lo que está claro es que el 12 de octubre marcó un antes y un después en la historia del mundo. A partir de ese día, España y América quedaron unidas para siempre, dando origen a una nueva realidad cultural, lingüística y social que hoy compartimos millones de personas.
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